El parlamentario José Ignacio García, de Adelante Andalucía, ha presentado una propuesta en el Parlamento andaluz para la creación de una red de supermercados públicos. Es una propuesta que la marca blanca de Anticapitalistas en Andalucía (AA) lleva haciendo desde hace algunas semanas, al igual que el capo di tutti capi de Podemos, Pablo Iglesiasi. No por casualidad compartieron filas en Podemos de 2014 hasta 2020.
Un supermercado público que “compita” con las grandes cadenas de distribución. ¿Es esta una salida a la inflación capitalista que atenaza a la clase obrera andaluza?
1. Razones para un supermercado público en Andalucía
Para esta iniciativa no se puede decir que AA tenga un interés específico por nuestro país, Andalucía, ni las condiciones de sobreexplotación que sufre su clase trabajadora. Todo lo contrario. Se trata de una propuesta en clave estatal (las elecciones españolas mandan) cuyo objetivo es enmendar otra propuesta de la vicepresidenta del gobierno estatal Yolanda Díaz, que plantea “topar los precios” de algunos alimentos básicos de común acuerdo con las grandes distribuidorasii.
El medio La Voz del Suriii recoge la crítica de García: «Aquí uno de los problemas de la propuesta de Yolanda Díaz: no vamos a conseguir estas cosas con acuerdos con las grandes compañías. Porque ellos tienen sus intereses y la mayoría de la gente otros. Con su beneplácito se podrán conseguir ofertas en Carrefour». Una crítica que comparto plenamente en este punto.
De fondo se encuentra una inflación galopante que ha repuntado en enero hasta el 6,3% en nuestro país, con una inflación subyacente del 7,7% en el Estado español. Por ello, tenemos que abordar antes que nada cuál es el significado de esta alza de precios actual.
La inflación es -de manera genérica- un mecanismo de transferencia de rentas de la clase obrera a la burguesía. El proceso inflacionario actual se produce por una escasez de oferta directamente relacionada con la ruptura de las cadenas de suministro de materias primas y componentes y los cuellos de botella generados a nivel mundial que afectan a todos los sectores productivos. Comenzó a ser visible en 2021 con cierta escasez de alimentos, fertilizantes, componentes de automóviles, semiconductores, transportes… Es una tendencia que, por una parte, evidencia la imposibilidad del capitalismo senil para seguir aumentando el valor capitalista y, por otra, está beneficiando a sectores concretos de la oligarquía. Lo señala un estudio publicado por el Banco Central Europeoiv que apunta que la inflación puede materializarse en “mayores márgenes de beneficio”, así como el economista Michael Roberts, que apunta a que “son las ganancias las que han estado subiendo en espiral… Los márgenes de beneficio empresarial están en su punto más alto desde 1950”v. Todo ello en un proceso general de decadencia del imperialismo estadounidense y sus socios en Europa occidental.
En Andalucía, al contrario que los salarios o la renta per cápita -sensiblemente inferiores que en el Estado español- la inflación ha evolucionado de manera similar o algún punto superior a la del Estado español (lo que ha ocurrido en varios meses en los últimos añosvi). Generada a causa del control del mercado por las grandes distribuidoras, la inflación apunta una ausencia en nuestro caso: la de las herramientas -por ser colonia interior del Estado español- financieras, políticas y comerciales propias de un Estado soberano para frenar -si quisiera- el ascenso de precios y los prejuicios que ser gobernadas acarrea (Madrid ha impedido la construcción de parques eólicos marinos para producir energía en la costavii). Y tiene unos efectos muy concretos: alimentar la emigración (1,4 millones de andaluzas siguen viviendo fuera de nuestras fronterasviii), los procesos de gentrificación urbana (multiplicando los precios de los alquileres en ciudades como Málaga, Sevilla o Granadaix), el empobrecimiento generalizado de la clase obrera, la tendencia a aceptar acoger actividades altamente contaminantes que no se emplazan en espacios capitalistas centralesx…
Cuando hablamos de inflación no hablamos sólo de que el litro de leche ha subido veinte céntimos, sino de un fenómeno que golpea las vidas del Pueblo Trabajador Andaluz y a nuestro medio ambiente repetidamente y de manera inmisericorde.
2. ¿Supermercados públicos con pocos productos o acuerdos con las grandes distribuidoras? ¿No es lo mismo?
García expone en Diario de Sevillaxi que «el mercado de la alimentación, copado por las grandes empresas multinacionales, está desplazando y destruyendo al pequeño comercio local». Y no le falta razón. El economista M. Delgado (nada sospechoso de marxista ni de independentista) señala que “el 80% de las compras de alimentos se realizan en la gran distribución”xii y “más de la mitad de lo que comemos se lo compramos a cuatro gigantes: Mercadona, Carrefour, Eroski y Dia”.
Según apunta en este medio la propuesta de AA es «una compañía de distribución pública con logística propia que garantice un precio suficiente en origen y un precio asequible al consumidor final». Sin embargo, la oligarquía no tiene que alarmarse porque su alcance estaría limitado a “una gama de productos de primera necesidad para garantizar la accesibilidad a los grupos sociales económicamente vulnerables».
Es decir, no se trata de sustituir la cadena de valorización del capital y de transferencia de valor que supone la gran distribución que conlleva un incremento de precios en cada eslabón y pende, como una espada de Damocles, sobre el Pueblo Trabajador Andaluz. La espada seguirá seccionando la vida de nuestra clase, que ganará algo de tiempo en “una gama de productos de primera necesidad”. Se trata de abrir un canal de distribución público que se someterá al chantaje de la competencia con los grandes oligopolios de la distribución y a la amenaza del acaparamiento de todas las existencias. Y, en el caso de que el “súper público” funcionara con normalidad, género suficiente y precios razonables, lo haría sólo en algunos productos de primera necesidad y para grupos sociales vulnerables. Escaso apaño haría a los 2,2 millones de andaluzas que viven en exclusión socialxiii.
La propuesta de García o la de Yolanda Díaz de llevarse a cabo, podrían aliviar momentáneamente la compra semanal de algunas familias pero el problema seguirá estando ahí. Tienen escasas diferencias y enormes similitudes. Argumentan que el problema es el oligopolio de la distribución pero ninguna apunta a terminar con él.
3. De la nacionalización ¿Cuándo hablamos?
La propuesta que Anticapis es otra fórmula que no colisiona con los intereses de la oligarquía. Su objetivo -al que también se apunta Iglesias- es ganar la carrera mediática por la medida más original para reformar el capitalismo, darle continuidad y alejar el fantasma de la rebelión social y el cuestionamiento del modo de (re)producción capitalista en su conjunto.
Si “el objetivo fundamental de maximización de los beneficios de las grandes corporaciones del sector colisiona de forma evidente con el derecho al acceso de la población a una cesta básica de alimentos en un contexto andaluz de bajos salarios y de un paro estructural”, como afirma García la salida no puede ser insertar en un marco de competencia capitalista una empresa pública con la esperanza de que la oligarquía no mueva ficha, hasta hacerla inviable, inoperante o “demasiado costosa”.
Pero es que el problema no afecta solo a la clase obrera, sino que está golpeando al pequeño campesino andaluz, que vive (pese a su posición estratégica privilegiada por su peso productivo en el mercado europeo) entre unos insumos de multinacionales de coste creciente y la tendencia a la baja de los precios de las cosechas que abonan los grandes distribuidores y cooperativas (que siguen la lógica despiadada del capital). Distintos estudios que afirman que “los campos andaluces constituyen hoy plataformas agroexportadoras en las que megacorporaciones de la distribución y grandes compañías de agronegocios imponen sus condiciones”xiv, pero ni la propuesta de Yolanda ni la de García aspiran a ninguna transformación en este sentido. Sin novedad en la colonia.
Los “súper públicos” con algunos productos básicos no parecen una medida para paliar un escenario que requiere medidas globales y con un cambio completo de orientación económico-productiva. Se debe intervenir el mercado nacionalizando estas grandes corporaciones y poniendo estos enormes canales de envasado y distribución bajo control popular, fomentando la producción tradicional en un régimen cooperativo socialista, utilizando insumos agrícolas no contaminantes ni bajo patentes de transnacionales.
4. La lucha contra la inflación es la lucha contra el capitalismo
La necesidad de derrotar el poder de los monopolios y las mafias de la comercialización pasa por nacionalizar las grandes empresas transformadoras y comercializadoras para asumir los procesos de distribución y comercialización de la mayoría de los productos básicos, poniéndolos bajo la gestión y el control popular. Y eso lo tenemos que hacer desde Andalucía, conquistando nuestra soberanía política con una República Andaluza de Trabajadoras que establezca un control y planificación de la economía y los precios, así como una reindustrialización del país.
Mientras no sea posible llegar a este estado de cosas, hay que exigir una compensación anual por tonelada -que abone el Estado español- por la introducción en el espacio aduanero estatal de contingentes de mercancías extracomunitarias (mientras quede stock andaluz), así como las transferencias de las competencias en cuanto a transporte de mercancías (en manos de las Fuerzas de Seguridad del Estado actualmente).
Unas transferencias sobre la actividad comercial que Adelante Andalucía ni contempla en su programa de 2022xv. A lo sumo demandan la creación de una lacónica “dirección permanente de puertos andaluces para coordinar el funcionamiento de los puertos de titularidad estatal y dirección nominada por la autonomía”xvi, asumiendo y normalizando el control del Estado español sobre la mayoría y los más importantes de los puertos andaluces. En cambio proponen, a coro con Iglesias, un “súper público”. ¡Bravo por Anticapis!
El movimiento obrero y popular andaluz no puede transitar otra vez por los caminos de la reforma del capitalismo y del Estado español, como lleva haciendo desde hace décadas y como nos vuelve a proponer la izquierda institucional. Frente a quienes aspiran a seguir pastoreando al Pueblo Trabajador Andaluz, hay que hacer un trabajo de organización y esclarecimiento para que desbordemos definitivamente los estrechos márgenes del modo de producción capitalista y del Estado español.
5. Una reflexión para terminar
Los “súper públicos” de Iglesias y Adelante Andalucía se circunscriben al marco de la ley del valor, limitando su alcance a seguir manteniendo al Pueblo Trabajador Andaluz en la dependencia y la subsidiariedad. No suponen ruptura alguna con el status quo actual, alimentando el paradigma asistencial tan querido por la socialdemocracia postmoderna, temerosa de que el “empoderamiento” de la clase obrera termine cuestionando su hegemonía. Sea el tope de preciso de Díaz o el “super público” de García, hasta Moreno Bonilla, si la conflictividad social aumenta, podría ponerlos en marcha llegado el caso.
Las propuestas expuestas más arriba (que no son mías, sino fundamentalmente del programa de Nación Andaluza, elaborado colectivamente por la militancia de la que formo parte) avanzan hacia la construcción de un modelo de organización y poder popular. Se ubican en otro marco: el de la edificación de un modelo de economía socialista planificada democráticamente, superadora del capitalismo en el que vive cómodamente la “izquierda caviar”, en el contexto institucional de una Andalucía soberana reconocida internacionalmente como Estado. Algo inasumible para la oligarquía. Y para su izquierda a sueldo.
Carlos Ríos.
Notas:
ihttps://www.elespanol.com/espana/politica/20230118/pablo-iglesias-supermercados-publicos-semana-podemos-sancionesalsector/734676657_0.html
iihttps://www.20minutos.es/noticia/5053611/0/la-propuesta-de-yolanda-diaz-de-topar-el-precio-de-los-alimentos-abre-una-nueva-grieta-en-el-gobierno/
iii https://www.lavozdelsur.es/actualidad/sociedad/un-supermercado-publico-propuesta-sale-adelante-andalucia-frenar-subida-precios_282714_102.html
ivhttps://www.ecb.europa.eu/pub/economic-bulletin/focus/2022/html/ecb.ebbox202205_02~e203142329.en.html
vRoberts, M. “Inflación: salarios frente a ganacias” en https://www.sinpermiso.info/textos/inflacion-salarios-frente-a-ganancias
vihttps://andaluciainformacion.es/andalucia/1168305/el-ipc-cierra-el-ano-en-el-62-con-los-alimentos-disparados-un-17-en-andalucia/#!
viihttps://laotraandalucia.org/denuncian-que-el-estado-prohibe-parques-eolicos-marinos-en-cadiz-por-el-uso-militar-de-la-costa/
viiihttps://laotraandalucia.org/mas-de-14-millones-de-andaluces-y-andaluzas-viven-en-la-emigracion-la-mayoria-mujeres/
ixhttps://laotraandalucia.org/la-inflacion-dispara-los-alquileres-y-los-grandes-tenedores-hacen-su-agosto/
xhttps://www.lavozdelsur.es/actualidad/ecologia/andalucia-basurero-espana-el-triangulo-cancer-no-es-casualidad_263310_102.html
xi https://www.diariodesevilla.es/andalucia/Adelante-Parlamento-publica-supermercados-Andalucia_0_1769823363.html
xiiDelgado Cabeza, M. “El poder de decidir lo que comemos” en Gavira, L. Gestión de la cultura y gestión de la vida, Cica, Madrid, 2015.
xiiihttps://laotraandalucia.org/la-exclusion-en-andalucia-ha-aumentado-un-36-en-2021-y-alcanza-al-263-de-la-poblacion/
xivDelgado Cabeza, M. “El fin del extractivismo” en Palenzuela, P. Antropología y compromiso, Icaria, 2017.
xvhttps://adelanteandalucia.org/wp-content/uploads/2022/06/Programa_Adelante_Andalucia_andalucistas_19Jv4.pdf
xviPropuesta 1536 del programa.



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