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Preparando la guerra: el discurso mediático contra Irán (I)

Ofrecemos el presente texto al inicio del ataque de Estados Unidos a Irán. Sin entrar en el desarrollo de los acontecimientos relacionados propiamente con dicha guerra, pretendemos con él aportar algo de contexto al discurso mediático dominante en la llamada esfera occidental, y concretamente española, durante los últimos años; un relato que, de acuerdo con el paradigma del terrorismo de la indignación formulado por Losurdo (2015: 321), sirve de legitimación a toda campaña bélica de cara a la llamada opinión pública (en realidad, publicada) para que la población receptora avale dicha iniciativa.

Arrancaremos con un apocalíptico texto del conspicuo académico de la RAE Arturo Pérez-Reverte. En él (XLSemanal, 01/9/2014)1, el novelista superventas llama «idiotas» a quienes todavía no se hayan percatado de que estamos “en la tercera guerra mundial” contra el islam porque se lo ha dicho un soldado tomando cervezas. Islam es según Pérez-Reverte “Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia” haciendo un singular repaso histórico “desde los tiempos de los turcos”; más allá, “Incluso desde las Termópilas. Como se repitió en aquel Irán, donde los incautos de allí y los imbéciles de aquí aplaudían la caída del Sha y la llegada del libertador Jomeini y sus ayatollás” (esto es, el mayor enemigo del civilizado y democrático Israel). Apela a “las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales”, dado que, según él, es en “Europa, donde nació la libertad”.

Siguiendo a Amin (2006), Piqueras (2013) o Grosfoguel (2002: 136-137), los intereses geopolíticos (militares, económicos, energéticos, financieros) de las clases dominantes de Estados Unidos y de sus Estados satélite euroccidentales han requerido un clima de opinión favorable hacia sus incursiones bélicas en Oriente Próximo, para lo cual es clave el recurso a la propaganda mediática islamófoba que las justifique. Es este texto de Pérez-Reverte (del que, sin embargo, no hemos reproducido los pasajes más violentamente racistas) una muestra paradigmática de la proyección de una asociación mental islam-violencia que elige la consigna simplista por encima de una presentación completa de los datos y factores complejos que intervienen en coyunturas históricas (por ejemplo, la injerencia occidental), como puede ser la caída del Sha de Irán y la llegada de Jomeini al poder en ese país. Naturalmente, no comenta que el régimen corrupto y asesino del Sha (al parecer, idílico y utópico para el autor del artículo, dado que no se detiene en caracterizarlo) fue codirigido desde la Casa Blanca para salvaguardar los beneficios de las transnacionales petroleras angloestadounidenses (López Arnal, 2011). Fue la CIA en 1954 quien financió y organizó la llegada del Sha (Petras, 2003) de Persia (Juan Carlos de Borbón, por cierto, también apoyado desde EE.UU., le pidió por carta 10 millones de dólares «como contribución personal al fortalecimiento de la monarquía española» dos años después de la muerte de Franco; Machado, 2006) al objeto de expulsar a Muhammad Mossadegh, primer ministro cuyo programa afectaba los negocios de dichas compañías; una maniobra que no muestra demasiado amor por “las palabras libertad y democracia, conceptos occidentales”, por reiterar la expresión de Pérez-Reverte. Llopis (2016) habla del presidente que Occidente expulsó del poder reseñando una conferencia de la politóloga iraní Nazanin Armanian:

desmontando la galería de lugares comunes que asocia Irán al “integrismo” religioso: “El Sha no mató a Jomeini, lo mandó al exilio, pero en cambio no tuvo piedad con los comunistas, anarquistas y trotskistas: en el país existía toda esta amplia gama de la izquierda”.

El presidente Mosaddeq, primer ministro de Irán entre 1951 y 1953, ocupa un lugar notable en la historia contemporánea del país. Fue derrocado por la CIA después de que nacionalizara el petróleo, que hasta entonces controlaba la Anglo-Iranian Oil Company. […] En los años 60 podían verse en el país películas que la dictadura de Franco prohibía en España. Nazanin Armanian justifica sus explicaciones con fotografías [como] la celebración del Primero de Mayo en 1951 en Irán, al igual que en Europa una década después […].

También resulta curioso que Pérez-Reverte, en su artículo, trate de demostrar la violencia intrínseca del islam acudiendo a un capítulo histórico, el de la batalla de las Termópilas, que ocurrió once siglos antes del nacimiento de esa religión. Tal vez pretenda darnos a entender que la población de las zonas donde hoy es mayoritaria esa confesión ya llevara incorporada la predisposición biológica al asesinato (y a la práctica del islam, cabe pensar) en su filogenia desde tiempos inmemoriales. En todo caso, en absoluto es el planteamiento de ese articulista un hecho singular. En varios canales televisivos continúa proyectándose con cierta asiduidad la película 300 (producida por Warner en 2006 y emitida, por ejemplo, en La Sexta el 5/IX/2017), basada en esa misma batalla entre espartanos (que según la mitología euroccidentalocéntrica deben ser concebidos como ‘griegos’ y, por tanto, ‘proto-occidentales’) y persas.

Se trata de un filme de taquillaje millonario cuya narrativa se ajustaba como un guante a la doctrina del gobierno de George W. Bush en tanto propaganda para las guerras del choque entre civilizaciones dirigido por la élite corporativa de Estados Unidos y que amenazaba con desencadenar contra Irán (la Persia moderna), tal como se ha señalado en numerosas reseñas de la gran prensa, con un regusto post-11 de septiembre: un puñado de hombres blancos occidentales víctimas defienden algo definido como “libertad” en contra de lo que se presenta como las hordas orientales feas, deshumanizadas, esclavizadas y esclavizantes que odian ese gran principio. El protagonista, Leónidas, y sus hombres, los espartanos, son varoniles, caminan y combaten casi desnudos mostrando los músculos de pecho y brazos bien definidos y cuerpos sin vello. Son blancos en contraste con los persas y su ejército, todos estos últimos de tez oscura y conducidos por Jerjes, de dos metros y medio y flaco, con muchas perforaciones de rostro y cuerpo y gestos y modales afeminados. En un universo absolutamente maniqueo de personajes absolutamente buenos y absolutamente malos, las personas buenas sin excepción son blancas y hermosas y casi todas las malas no son blancas, nunca varoniles y a menudo son o aparentan ser homosexuales. Las únicas personas blancas que son malas corrompen a los sacerdotes espartanos, que son leprosos, y al jorobado traidor espartano, mientras la única persona malvada de tez clara que no está deformada de un modo u otro es el gran traidor Theron, que simplemente no tiene músculos. En contraste con los muchos personajes masculinos espartanos específicos, sólo hay una mujer con un nombre o incluso un papel concreto que habla: la reina Gorgo, quien, cuando un persa pide a Leónidas que explique cómo una mujer espartana tiene el valor de hablar en presencia de los hombres, ella replica que las mujeres espartanas son respetadas porque «dan a luz a los hombres espartanos», de acuerdo con una funcionalidad reproductiva. Su criterio, empero, es débil, pues deja que Theron la engañe y la seduzca, aunque al final toma partido por su hombre, en el cual se basa su autoridad; en una de las últimas escenas ella levanta fielmente al pequeño hijo de Leónidas como heredero del trono. Sin embargo, a pesar de que los realizadores de la película decidieron poner el tema blanco versus negro (y moreno) en el centro de la obra los persas y los griegos probablemente eran muy parecidos respecto al color de la tez y los rasgos físicos. Además, el historiador griego Herodoto escribió que el rey Jerjes era uno de los tipos más guapos de esos tiempos, que es lo opuesto de lo que presenta la película (VV.AA., 2007).

Uno de los principales temas subyacentes tanto en la película como en la novela gráfica en que aquella se inspira es la presentación del conflicto entre Esparta y Persia como un antagonismo entre las respectivas libertad y esclavitud, de tal modo que el ejército de Jerjes está conformado por esclavos y Jerjes quiere esclavizar a los espartanos, lo cual no deja de ser una mentira histórica, dado que los imperios persa y griego, incluso Esparta, se basaron en la esclavitud (algunos historiadores sugieren que la contienda no nació del deseo de Jerjes de vencer a Grecia por puro gusto, sino para controlar las vías marítimas del mar Egeo). En realidad por cada hombre espartano, mujer espartana y niño espartano había entre 7 y 10 esclavos, llamados ilotas, puesto que casi desde el comienzo los espartanos se pusieron a conquistar y esclavizar a otras personas llegando a librar en un momento dado una guerra que duró 17 años contra una rebelión de esclavos. En muchas ocasiones se requirió que los espartanos portaran siempre consigo mismos una lanza, preparados para matar a los ilotas. Se encerraron en sus hogares con llave por la noche de modo que los ilotas no pudieran matarlos en la cama. En suma, la organización general de la sociedad espartana se centró en reprimir rebeliones de esclavos y conquistar nuevos esclavos, tenencia que compartieron con otras ciudades-Estado griegas como Atenas. En la película, el adolescente Leónidas experimenta una ceremonia de llegar a la mayoría de edad en que se interna en el monte, descalzo y casi desnudo, en una fuerte tormenta de nieve, y mata a un lobo enorme con astucia y fuerza, mientras en la vida real en estas ceremonias espartanas los niños cazaron y mataron a ilotas sospechosos de rebelión o que andaban por la calle sin un propósito definido o con actitud sospechosa; esto es, situaciones muy parecidas a lo que ha ocurrido con los afroamericanos a lo largo de la historia de Estados Unidos de los años de la esclavitud hasta hoy día. Más allá, la película da a entender que cierta clase de belleza masculina es una señal externa de rectitud interna describiendo la matanza de seres humanos como algo hermoso, elemento que comparte con infinidad de filmes pero que a diferencia del resto ni siquiera pregona explícitamente la trillada sentencia de que la guerra es un infierno; muy al contrario, 300 proclama que la guerra es divertida y aplaude la pleitesía a la muerte en batalla como motivo de júbilo, gloria y glamour. La película se puede definir como fascista, pues, en un sentido científico por razones obvias: promueve el mito de los hombres blancos (europeos) como víctimas de las personas de color. El gobierno de Irán manifestó una serie de quejas diplomáticas a los gobiernos de los países donde se exhibe el filme y la denunció ante el público iraní como guerra psicológica y un insulto a la civilización del país, lo que, desde luego, es cierto, puesto que lanza calumnias y humillaciones hacia Irán. De hecho, el imperio persa, con su cultura altamente desarrollada, representaba la civilización frente a los espartanos bárbaros, no siendo cierto que sociedad esclavista alguna haya sido mejor que otra también basada en el trabajo de esclavos. En los hechos, con el paso del tiempo la cultura persa y la griega se fusionaron en gran medida y la civilización de hoy, ya sea occidental o en forma de república islámica, es una síntesis de todo lo que pasó antes, especialmente el patrimonio de aquellos imperios antiguos basados en la esclavitud, el cual hoy es por desgracia patrimonio del mundo entero. En la actualidad todas las sociedades existentes, más allá de excepciones residuales en zonas reducidas ajenas al sistema-mundo en su conjunto, están basadas en la explotación de las clases trabajadoras y se usan los productos de su trabajo para explotar y oprimir más a dichas clases, con la opresión de la mujer como cimiento y con un monopolio sobre las actividades intelectuales por parte de un puñado de explotadores y con el Estado como administrador y ejecutor de ese sistema, aun bajo formas parlamentarias. “Hoy, el capitalismo en la etapa imperialista es distinto a Esparta, pero descansa sobre los mismos cimientos” (ibid.).

Como era previsible, en los últimos años el filme de Zack Snyder ha devenido en símbolo de la ultraderecha mundial “por su presentación de una sociedad bélica, hipermasculina y asediada, en la que un puñado de musculosos guerreros logra contener una invasión de persas retratados –en contraste con la mirada generosa de contemporáneos como Esquilo– como salvajes andróginos de piel morena y maneras homosexuales. Occidente y Oriente” (Batalla Cueto, 2021: 212). La cofundadora del grupo de bolsonaristas militarizados Os 300 do Brasil, Desire Queiroz, “explica lo que motivó la referencia a la película: «teníamos, precisamente, la idea de la pelea. Esto demuestra que somos pocas personas que pueden vencer a muchas”. Además, comenta que el grupo comenzó con diez personas, pero que “es fuerte y puede luchar y ganar»”. Su líder Sara Fernanda Giromini, más conocida como Sara Winter, ha declarado que recibió entrenamiento en Ucrania (oh, casualidad) y que quería «ucranizar» (léase, ‘nazificar’) a Brasil. Movimientos de extrema derecha en Europa también la han tomado como referencia, junto a la propia Batalla de las Termópilas, dándole el sentido de que la “lucha de los espartanos contra los persas representa la actual lucha de los «verdaderos europeos» contra los «invasores» refugiados”. El denominado Movimiento Identitario, con origen en Francia pero trasplantado a otros países del subcontinente europeo, que critica fuertemente la supuesta “islamización de Europa” con un estilo de comunicación ofensivo, utiliza, al igual que Os 300 do Brasil, el grito de guerra “ahu” de los soldados espartanos en sus manifestaciones. “El uso del discurso del sacrificio y de la «sangre y sudor por la patria» también es muy frecuente” en estos movimientos de extrema derecha, ideología cuyas referencias a la Grecia antigua son bien conocidas. En 1943, el ministro de Aviación de Alemania, Hermann Göring, hizo un discurso comparando la situación de los soldados nazis en Stalingrado, cuya derrota era segura, con la batalla de las Termópilas, legitimándola ideológicamente, y una unidad especial de la Luftwaffe, fuerza aérea nazi famosa por sus misiones suicidas contra los soviéticos, fue llamada Escuadrón Leónidas (Dip y Franzen, 2020)2.

El sábado 28 de abril de 2018 (por ejemplo) Neox proyectó en horario de sobremesa 300: el origen de un imperio, la secuela de 300. La antagonista, la malvada Artemisia, comandante naval de Darío de Persia, es la causante de toda la venganza que da pie al desarrollo de los acontecimientos. Recreando el estereotipo machista, encarna el clásico papel de la mujer manipuladora y cruel. Jerjes es de estética andrógina una vez más. Los persas van vestidos como una mezcla de talibanes y tuaregs y, ucrónicamente, el palacio de Darío tiene en el suelo motivos geométricos asociados con el islam.

Sírvanos el ejemplo de 300 y todo su despliegue simbólico como producto paradigmático de la ideología vigente en el sistema-mundo capitalista/patriarcal, que reproduce la interseccionalidad de heterarquías de dominación y privilegia el pensamiento procedente de la persona que reúne las características relativas a ser varón, heterosexual y perteneciente a cinco países determinados (EE.UU., Inglaterra, Francia, Alemania e Italia); es decir, de un 6% de la población mundial (Grosfoguel, 2013). Lo podemos comprobar tanto en los relatos informativos como cinematográficos. El racismo y sexismo epistémico suelen ir de la mano, como lo van el racismo y sexismo sin más, del modo en que lo hemos constatado en el famoso filme, así como en el discurso del columnista periodístico citado, tal como certificamos en «Mujeres como las de antes», otro de los textos de Pérez-Reverte publicado en El Semanal (22/VII/2007)3, donde de una mujer se dice que merece un piadoso escopetazo, como los caballos (nótese que 57 mujeres fueron asesinadas por violencia de género en el Estado español en 2015 según datos oficiales; las cifras reales probablemente lo doblen4); otras, también refiriéndose a ellas como ganado, son descritas como «focas desechos de tienta», al tiempo que desprecia a mujeres trabajadoras con la expresión «marmota dominguera» (en otro momento también aludirá al colectivo gay diciendo que no son «varones normalmente constituidos»). Toda una demostración empírica de un principio matemático: a mayor denuncia del machismo en otras culturas, mayor machismo personal.

Continuaremos en una próxima entrega analizando los mensajes que han ido abonando el terreno para el ataque contra Irán, justificado y defendido hoy por la derecha y ultraderecha española.

Por Manuel Rodríguez Illana.

REFERENCIAS

BATALLA CUETO, Pablo (2021): Los nuevos odres del nacionalismo español. Gijón: Trea.

AMIN, Samir (2006): De la crítica del racialismo a la crítica del euroccidentalismo culturalista. En

CÉSAIRE, Aimé, Discurso sobre el colonialismo. Madrid: Akal.

DIP, Andrea y FRANZEN, Niklas (2020): “Especialistas señalan semejanzas entre Los 300 de Brasil y los grupos fascistas europeos”, https://apublica.org/2020/05/especialistas-senalan-semejanzas-entre-los-300-de-brasil-y-los-grupos-fascistas-europeos/.

GROSFOGUEL, Ramón (2013): “Racismo / sexismo epistémico, universidades occidentalizadas y los cuatro genocidios / epistemicidios del largo siglo XVI”, Tabula Rasa, 19, pp. 31-58, julio-diciembre 2013. http://www.revistatabularasa.org/numero-19/02grosfoguel.pdf.

– (2002): “Colonialidad global y terrorismo antiterrorista”, Nueva Sociedad, 177. https://nuso.org/articulo/colonialidad-global-y-terrorismo-antiterrorista/.

LLOPIS, Enric (2016): “«Occidente ha creado y armado al fundamentalismo islámico desde hace 40 años»”. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=208661.

LÓPEZ ARNAL, Salvador (2011): “La Persia del Sha y los países del Este europeo”, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122716.

LOSURDO, Domenico (2015): La izquierda ausente. Crisis, sociedad del espectáculo, guerra. Barcelona: El Viejo Topo.

MACHADO, Decio (2006): “Juan Carlos I, un as de los negocios”, Diagonal, 12-16/IV/2006. https://www.diagonalperiodico.net/antigua/pdfs28/04y05diagonal28-web.pdf.

PETRAS, James (2003): La globalización desenmascarada. El imperialismo en el siglo XXI. Universidad Autónoma de Zacatecas.

PIQUERAS, Andrés (2013): El estado de cosas en el mundo: Puesta al día y perspectivas inmediatas. http://old.sinpermiso.info/articulos/ficheros/pique.pdf.

VV.AA. (2007): “300: No es una película racista, machista y bélica común y corriente”. http://www.erllano.org/2007/06/08/300-no-es-una-pelicula-racista-machista-y-belica-comun-y-corriente/.

NOTAS

1http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/938/es-la-guerra-santa-idiotas/

2 https://apublica.org/2020/05/especialistas-senalan-semejanzas-entre-los-300-de-brasil-y-los-grupos-fascistas-europeos/

3http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/156/mujeres-como-las-de-antes/

4http://www.elmundo.es/sociedad/2015/12/31/56852bc6268e3ebf238b456d.html



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