En este año estamos sufriendo la peor sequía desde 1995. El descenso de las lluvias en nuestra tierra ha sido demoledor en los últimos 5 años y hemos tocado fondo con los embalses al 29% de su capacidad.
El presidente Moreno afirmó lo que muchos veníamos diciendo hace tiempo: que Andalucía es la nación más seca de Europa, dejando claro que el problema de la sequía no es de ahora, es de siempre.
Los gestores del agua son el Estado, en las cuencas que abarcan más de una comunidad; la Junta en las cuencas internas y los ayuntamientos, en menor medida, en lo que es la distribución del agua en cada término municipal.
La inversión para una utilización más eficiente del agua tanto la de boca como la reutilizada para riego ha sido insuficiente desde hace muchos años.
No se puede depender únicamente de la lluvia: hay que construir desalinizadoras libres de emisiones; plantas potabilizadoras; plantas de reutilización del agua que permitan que sea reutilizada para riego agrícola, parques y jardines, etc.
Hay que invertir en actualizar presas, en cañerías sin escapes, etc. Que ni una gota de agua se pierda en nuestra tierra y que podamos, sin contaminación, desalinizar agua del mar de nuestras costas que pueda canalizarse a los territorios interiores. Y en la agricultura invertir dinero publico en técnicas de riego como el gota a gota, canalizaciones más eficientes, etc.
Pero las políticas del estado y de la Junta a propósito del agua siempre se supeditan a los intereses del capitalismo en nuestra tierra.Para ilustrar esta afirmación vamos a hablar de los campos de golf.
Andalucía representa algo más del 15% del territorio del estado español y en cambio tiene el 25% de los campos de golf: 109.
La responsable de esta cantidad enorme de campos de golf es la Junta, que tiene la competencia exclusiva en la planificación urbanística, más los ayuntamientos que en su término municipal han dado la licencia para construirlo: hablamos sobre todo del PSOE y el PP. Cada metro cuadrado de césped necesita un consumo de entre 1.500 y 2.000 litros de agua, en territorios secos como es el nuestro.
Los 109 campos de golf de Andalucía necesitan para su mantenimiento una cantidad de agua equivalente al consumo de 1 millón de personas en un año.
¿Cómo quiere que llueve poco en nuestra tierra, de donde sale el agua para regar el césped? El decreto 43/2008 establece que el agua de riego para los campos de golf debe ser agua reutilizada.
No tenemos datos de Andalucía, pero a nivel estatal la AECG (Asociación Española de Campos de Golf) reconoce que un 38,5% del agua utilizada en los campos de golf de más de 18 hoyos y un 22,6% en los campos de menos de 18 hoyos es agua subterránea o de superficie sin tratamiento, es decir agua de boca.
A pesar de ello insisten en que la mayoría de agua es reutilizada y por tanto «compiten» con el agua de riego agrícola y no con el agua de boca, como si ambas no fueran igual de importantes.
La justificación de la existencia de los campos de golf es la «atracción de turismo de alto poder adquisitivo» al final si empieza a faltar agua de riego, como ya ocurre en zonas que han perdido la cosecha o en las zonas olivareras, con un descenso significativa e histórica de la misma, faltará comida. Y si falta agua de riego los cortes de agua que ya sufren tantos pueblos andaluces será generalizada. Y que decir de las privatizaciones del agua en tantos y tantos municipios que produce falta de mantenimiento de las cañerías o agua que deja de ser potable por falta de tratamiento.
El camino es muy claro: las aguas andaluzas deben ser gestionadas íntegramente por la Junta y las externalizaciones a empresas privadas deben ser expropiadas para que sea todo el ciclo hídrico de titularidad, gestión y provisión pública.
Los campos de golf deben ser cerrados en aras del interés general recolocando a los algo más de 5.000 trabajadores en la gestión del agua en jardines públicos.
El interés de la mayoría debe primar sobre el interés de unos pocos ante esta situación de emergencia que ha venido para quedarse.
Deben optimizarse los sistemas de riego en el campo andaluz. La reforma agraria que preconizamos desde Nación Andaluza, que comporta la expropiación de las fincas agrícolas de más de 200 hectáreas es necesaria, ademas de por razones de justicia, por razones de supervivencia.
Como dice Ecologistas En Acción «el modelo agroindustrial y turístico en Andalucía nos lleva al colapso hídrico»
Apoyamos la demanda de fondos a la UE de la Junta para mejorar las infraestructuras del agua, pero gestionados por esta Junta, al igual que los gestionados por el «gobierno progresista» sirven para que facturen las grandes empresas del IBEX y no para satisfacer las necesidades del pueblo trabajador andaluz.
Finalmente es necesario denunciar que, en un escenario de sequía continuado, la supresión del canon del agua, que permite ahorros de miles de euros a empresas, latifundios, campos de golf y grandes propietarios y ahorros mínimos al pequeño consumidor, ha impedido inversiones necesarias en infraestructuras.
Más que nunca necesitamos para recuperar nuestra soberanía hídrica y alimentaria, recuperar nuestra soberanía política, construyendo la República Andaluza de Trabajadoras, para que no se pierda ni un palmo de tierra ni una gota de agua.
Joan Batlle.



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