En lo que va de siglo el capitalismo ha puesto en el punto de mira el recorte de las pensiones que se rigen por el sistema de reparto. Para llevar a cabo este siniestro plan cada Estado ha trazado su propia estrategia.
El sistema de reparto consiste en que las pensiones se pagan con las cotizaciones de los trabajadores en activo. Es el que se utiliza en la mayoría de países europeos.
Desde los años 80 el Estado español decidió focalizar los recortes en las pensiones de jubilación, que son la mayoría, tanto en número como en importe. Y decidió hacerlo sobre las futuras pensiones, no sobre las ya existentes, porque de esta manera los recortes van produciéndose de manera gradual y nos los vamos encontrando individualmente. Así se evita el costo electoral y las movilizaciones derivadas de perjudicar a 9,4 millones de pensionistas a la vez. De hecho en la única ocasión en que el Partido Popular decidió aumentar todas las pensiones un 0,25% anual -en lugar del IPC- las mareas pensionistas crecieron exponencialmente.
Y así desde los años 80 a la actualidad la pensión de jubilación:
- ha aumentado el mínimo de años cotizados para tener derecho a una pensión de jubilación (ha pasado de 5 a 15.)
- ha pasado de calcularse en base a los 2 últimos años de vida laboral a los últimos 27.
- la edad de jubilación pasará de 65 a 67 años a partir del 1 de enero de 2027 (salvo que se hayan cotizado 38 años y medio). Y personajes como el prejubilado expresidente Aznar ya hablan de que sea a los 70.
- se han creado los planes de empleo que harán forrarse a los bancos y aseguradoras que se definen como complementarios de las pensiones públicas pero que, en realidad, buscan lo contrario: que sean las públicas menores y complementarias a los planes de empleo.
Junto a estas medidas los economistas mercenarios llevan años diciéndonos que el sistema de pensiones es insostenible y ha calado tanto este mensaje que muchas compañeras dicen la frase: «No sé si voy a cobrar pensión». Y lo peor del caso es que cada vez que pregunto a alguien la razón por la que lo dice no sabe responderme.
Se nos dan argumentos como que las cotizaciones «solamente » cubren el 75% del importe de las pensiones y que el resto lo deben cubrir los Presupuestos Generales del Estado (PGE). No se nos dice que la Seguridad Social cubre el Ingreso Mínimo Vital, el complemento de las pensiones mínimas o las Pensiones no Contributivas, que deberían cubrirse a través de los PGE y que de hacerse así las cotizaciones cubrirían las pensiones contributivas.
Todo esto no es fruto de la improvisación, lo que buscan es hacernos creer que el sistema de reparto es insostenible cuando si se atendieran exclusivamente las pensiones contributivas se cubrirían perfectamente.
Como los números que nos presentan se rebaten por si solos se acude al desprestigio como, por ejemplo, cuándo se califica el sistema de pensiones como una «estafa piramidal». Sin comentarios.
El penúltimo invento es el de algunos influencers pijos y jóvenes que dicen que nuestros mayores se pegan la gran vida, mientras los jóvenes no pueden acceder a la vivienda. Algunos de estos personajes españoles con su pulserita tienen residencia fiscal en Andorra.
Hoy sin ir más lejos uno de los fundadores de Vox, A. Vidal Quadras, decía desde su posición de privilegio que las pensiones están aumentando más que los salarios y la productividad y que eso es insostenible. Una vez más la verdad solo tiene un camino:
- Un 50% de las pensiones de jubilación son inferiores a 1.000 euros.
- Un 57,4% hasta 1.400 euros.
- Un 26,4% entre 1.400 y 2.600 €.
- Un 5,5% entre 2.600 y 3.000 €.
- Un 10,8% más de 3.000 €.
Estas pensiones son en bruto pues a partir de 1.200 € las pensiones de jubilación tributan .
El problema pues no son nuestros mayores. El problema es que los salarios que se pagan son bajos (hasta el punto que se constata que las trabajadoras que cobran el Salario Mínimo Interprofesional son cada vez más), y no que las pensiones sean altas (eso no solo da una visión distorsionada de la realidad) sino que esos bajos salarios comportan bajas cotizaciones.
Los jubilados y pensionistas, excepto los de incapacidad permanente absoluta y gran invalidez, pagan impuestos. Pagan no solo IRPF según ingresos (como antes comentábamos) sino IVA al comprar productos o servicios. Y ayudan en la crianza de sus nietas.
Los que no pagan los impuestos que deben pagar son las empresas del IBEX 35 que pagan de media un 6% de impuestos y las grandes fortunas que en Andalucía no pagan ni Impuesto de Patrimonio, ni Impuesto de Sucesiones y Donaciones, y que son los que concentran la inmensa mayoría de fraude fiscal en nuestro país.
Así pues no son los pensionistas (nuestros padres, madres, abuelas y abuelos) los culpables de los bajos salarios de los jóvenes y de que estos no puedan acceder a una vivienda. La vivienda es un derecho que debería garantizarse con un parque público de viviendas y no bajando las pensiones. El problema de los jóvenes no son sus mayores. El problema es el capitalismo.
Y es que la verdadera ideología del capitalismo, el fascismo, nos manipula inventando enemigos del pueblo trabajador andaluz: los inmigrantes, el feminismo, los rojos y ahora las pensionistas.
No luchemos contra nuestros mayores, pues, luchemos contra el capitalismo. El pueblo trabajador andaluz generamos suficiente riqueza para vivir todas dignamente, acabemos con el capital. Construyamos una Republica Andaluza de Trabajadoras para trabajar todas. Una república donde trabajemos menos y distribuyamos el fruto de nuestro trabajo con salarios y pensiones dignas.
Por Joan Batlle.



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