Sirvan estas líneas, no para contraargumentar lo que el Sr. Javier Zarco ha expresado en su artículo denominado, “El fin de la Modernidad y nuestra casa sin barrer” días atrás en la Voz del Sur. (Vaya por delante, que este es de los poquísimos medios de comunicación donde se recogen pensamientos y reflexiones realmente no convencionales y alejadas, del cada vez más creciente, pensamiento único de la izquierda posibilista española). Sino muy al contrario, para aprovechar el hilo de la última parte de su correlato, en la que nos invita a los lectores/actores políticos a “revisar la estrategia a medio plazo … y pensar que el antiimperialismo -SÍ- nos va bien a Andalucía” y “construyamos una fuerza soberanista y anticolonial, obrera, campesina y popular, que reconstruya este pueblo y lo saque definitivamente de esta vorágine de la modernidad en su fase terminal (…)”.
Enlazando precisamente con este llamamiento a que, “salgamos, las andaluzas y andaluces como pueblo con derechos políticos propios que somos, – afirmación muy relevante para mí, que creo nunca debemos de perder de vista porque fue hecha hace bastantes años, por el propio Blas Infante en un contexto social muy, muy, duro, y adverso para quienes luchaban por la liberación de Andalucía- de esta modernidad que se está muriendo”, yo añadiría que la mejor forma de “ese salir” es precisamente movilizarnos y meternos de lleno, cada cual en su ámbito y cada cual, con sus medios, para conseguir acelerar y acabar cuanto antes ese proceso terminal, sobre todo en Andalucía, porque no podemos hacer como hizo España, esperar a que el dictador muera en la cama. Porque así fue realmente como murió aquella dictadura, como se aprobó después una Ley de Amnistía que sólo sirvió para dar legalidad a los beneficios económicos y sociales de los que ya se habían engordado previamente, con la propia dictadura y que culminó finalmente, con la llegada al poder, vía democrática, del PSOE en 1982.
Lo expongo más claro aún, “no habrá nada nuevo bajo el sol andaluz” si se continua favoreciendo, promoviendo o simplemente votando en unas elecciones, al PSOE o cualquier formación política que pacte, antes, durante o después, con él. Hacerlo es de facto, mantener esa “modernidad terminal” a la que se refiere el Sr. Javier Zarco. Aunque he de reconocer, por mi duro que parezca, que entiendo la posición de otros territorios y partidos del ámbito del Estado español, para los que sí es un auténtico “chollo”, mantener esa modernidad. So pretexto que viene la ultraderecha o la ultraderecha de la ultraderecha que ellos mismos alimentan. Salvemos a España para salvarnos nosotros.
La Historia no ajusta las cuentas con sus protagonistas, es la sociedad que vive en cada momento quien lo hace, por eso, debe ser el Pueblo Andaluz primero, el que “ajuste las cuentas electorales” con el partido que ha provocado la mayor “traición organizada y consciente” a Andalucía, de nuestra Historia. Acelerar la muerte de la modernidad en Andalucía, ha de ser, por tanto, el objetivo político de cualquier colectivo que busque “algo realmente nuevo y no alienante para Andalucía.” Llevar a la irrelevancia a electoral al PSOE y sus satélites de la izquierda posibilista, ha de ser una prioridad. Tener claro que no habrá realmente nada nuevo y mejor, estando el PSOE, cualquiera de sus formatos y con cualquiera de sus caras como partido referente de la izquierda. Esto, desgraciadamente, no se ve en la política, ni andaluza ni española. Cada lector que saque sus propias conclusiones al respecto.
La segunda lucha que también está en nuestras manos y en nuestras posibilidades, es poner en evidencia, una y otra vez, la incompatibilidad per se, de la viabilidad de cualquier acuerdo político con un Estado español regido, precisamente, por un regio o una regia. No hay corona, ni reyes, ni reina en Andalucía que vayan a defender nuestra causa. No podemos tampoco, ni debemos, ni como pueblo, ni como organizaciones andaluzas, aceptar que alguien, o familias enteras de álguienes, influyan, hablen, dicten normas, consejos o simplemente sean ejemplos de formas de vida, para el resto de andaluces o andaluzas.
Aceptar la primacía de una monarquía, ni moderna ni antigua, es aceptar el principio fascista, que no todas las personas somos iguales ni en derecho ni en oportunidades. Los partidos, organizaciones, foros de reflexión, etcétera, andaluces, andalucistas, etc., tenemos que asumir un papel combativo, muy combativo, con la clave de bóveda que representa y es, la Corona de España, heredera legítima, de las Coronas de Castilla y Aragón. Y esto, desde luego tampoco no se ve, ni se está viendo.
Y en tercer lugar, de igual manera que las dos acciones anteriores, la denuncia constante y frontal de la sesión de tierras, franjas costeras y espacio aéreo para la guerra y el terrorismo de Estado que representan los ejércitos británicos, (Gibraltar), norteamericanos (Rota, Morón de la Frontera) y español (Viator Ronda, Sevilla, Córdoba) es irrenunciable. La Plataforma Andaluza OTAN NO, BASES FUERA es vivo ejemplo de esta lucha. Donde nuevamente volvemos a comprobar que los partidos y organizaciones satélites del PSOE han abandonado. Otra pena, pero también otra oportunidad para seguir poniendo en evidencia al PSOE y las fuerzas adyacentes.
Para finalizar este artículo, si miramos, aunque sea de reojo un poco el año 2007, fueron el Partido Andalucista, junto con Nación Andaluza los dos únicos partidos, que pidieron el NO en el referéndum de reforma del nuevo estatuto de autonomía para Andalucía del año 2007. Hecho muy relevante para que el que suscribe, no solo porque participé en esa decisión, sino, sobre todo, porque fue el momento político, donde el Partido Andalucista de aquella nueva dirección generacionalmente distinta a las anteriores, pusimos de facto, tierra de por medio, con aquel PSOE, que “todo espacio” llenaba. Y para continuar con esa mirada de la que hablaba antes, le pediría al lector, no que lo haga ahora de reojo, sino que guie su mirada muy de frente, hacia el otro partido de aquel NO a aquel nuevo estatuto.
Nación Andaluza, (en la que ahora milito) lleva 33 años desde fundación defendiendo lo mismo y sin entregarse al PSOE. Realizará su XVI Asamblea Nacional, órgano de carácter congresual, los próximos 2 y 3 de marzo en Córdoba bajo el lema Organizando la Revolución Andaluza. Un lema que aúna en su formulación los principales pilares ideológicos de Nación Andaluza: el marxista y el infantista. «Organizar» porque la aspiración de Nación Andaluza es orientar al Pueblo Trabajador Andaluz hacía su emancipación, una emancipación que solo él mismo puede llevar a cabo. «Revolución» porque es la única salida para el proletariado frente a la dictadura burguesa. «Revolución andaluza», una consigna ya utilizada por Blas Infante, porque es en nuestra formación social en la que hemos de intervenir políticamente constituyendo una República Andaluza.
Creo que podría ser fácil para los lectores, entender, que ese partido, al que hace referencia el Sr. Javier Zarco, «anticolonial, revolucionario, independentista de España – sin eufemismo, con total claridad – obrero, campesino y popular« ya existe. Y con una garantía más, no entreguista ni al PSOE ni a otras fuerzas de la izquierda posibilista. Enumero estas características, a modo de señas de identidad de Nación Andaluza, porque para mí, sí significan una total garantía, que el trabajo que se haga con ella, o junto a ella, no servirá, ni hoy, ni mañana, ni indirectamente, ni directamente, para mantener el estatus quo de esa modernidad de la que también habla el Sr. Javier Zarco.
Manuel Lazpiur Rodríguez
Exdirigente Partido Andalucista y hoy militante de la asamblea local de Sevilla de Nación Andaluza.



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