Hace unos días bajé a la biblioteca a documentarme para un proyecto que me rondaba la cabeza de cara al 8M. La premisa era la siguiente: últimamente se está hablando en redes, televisiones y conferencias, sobre mujeres que hayan sido referentes a lo largo de nuestra historia y la verdad, me parece que muchos de los ejemplos que ponen son de personas más cercanas al opresor que a otra mujer. Juana de Arco o Isabel la Católica siendo calificadas como feministas, da que pensar. La cuestión entonces era dar a conocer a esas mujeres que sí que fueron figuras con las que podemos crear un vínculo histórico en ese sentido.
Volviendo al otro día, en aquel entorno, no pude dejar de acordarme de Lubna de Córdoba, la copista y conservadora de la Gran Biblioteca, así como de su compañera Fátima. Se dice que no había nadie más inteligente y noble que Lubna en el palacio, y ella salía a las calles a enseñar matemáticas a los niños humildes. Estaría bien que para contrarrestar los efectos del relato españolista establecido en medios de comunicación, escuelas, literatura y diversos espacios divulgativos, tratásemos de dar a conocer a estas mujeres, que las saquemos del olvido colectivo en el que se encuentran. Dejemos también de «hacer el vacío» a Wallada, otra poetisa andalusí hija del Califa y mujer independiente que fundó un salón literario para hombres y mujeres y se alejó de la Corte.
La Plataforma por la Memoria de las Faeneras de Málaga 1918 lleva unos años recuperando la historia de aquellas mujeres trabajadoras (faeneras) que lucharon por mejorar las condiciones de vida del pueblo, muchas perdiendo la suya. Este colectivo además de difusión en redes sociales y organizar manifestaciones, cuenta entre sus miembros con la historiadora
Raquel Zugasti Villar, que ha escrito un libro que nos transporta a aquella rebelión y que, junto con otras compañeras, ha diseñado un programa que consta de materiales audiovisuales y charlas y que funciona en centros educativos, asociaciones, radio… Como he comentado antes, las instituciones parece que tratan de desvincularnos de un pasado que es necesario conocer, de referentes, mujeres cercanas que nos antecedieron y de las que podemos aprender mucho.
Todas y todos deberíamos ponernos a reflexionar y colaborar en esta tarea, y siendo hoy 8M es un buen momento para llevarla más allá de la biblioteca.
Virginia Jiménez.



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