El pasado 10 de enero, hoy hace justo un mes, tuve la gran suerte de poder estar presente en Caracas en la toma de posesión de Nicolás Maduro, así como en los días previos y el posterior poder participar en el Congreso-Festival Mundial Antifascista. Mi participación en este evento no fue a nivel personal sino que fui en representación de mi partido, Nación Andaluza. Me tocó a mí la suerte, junto a varios miles de internacionalistas de más de cien países, de vivir una experiencia emocionante y de poder acompañar al pueblo trabajador venezolano en un día histórico para consolidar la revolución bolivariana y avanzar hacia el socialismo.
Desde la Andalucía independentista, socialista y feminista, siempre hemos tenido claro de qué lado estamos. No hay opciones intermedias: o estás con el imperio o estás con el antiimperialismo. Delcy Rodríguez, la gran vicepresidenta del gobierno bolivariano lo dejó claro en una intervención en una de las sesiones del Encuentro Antifascista. Condenó la postura de algunos líderes que se hacen llamar de izquierdas y dijo textualmente: “No se puede ser tibios, o ser o no ser. No se puede ser tibio en estos tiempos, debemos ser firmes y radicales para defender la especie humana”. Y así debe ser en estos momentos en los que el imperio ha declarado una guerra global, una guerra total contra los pueblos del mundo y contra la clase obrera, en la que el capitalismo agonizante va a morir matando, al igual que nació chorreando sangre, como bien escribió Carlos Marx en El Capital, y por tanto la posición de la Andalucía rebelde, la posición de la Andalucía soberanista tiene que estar claramente con Venezuela y con todos los pueblos del mundo que se resisten a la barbarie imperialista. Por tanto tenemos que estar con Cuba, con Nicaragua, con el Sáhara, con los pueblos del Sahel, con Palestina, con Irán, con Yemen, con Hezbola, con China, con Corea del Norte y también por supuesto con Rusia y Bielorrusia que se están defendiendo de la agresión de la OTAN, la mayor organización terrorista que existe.
Creo que es muy importante que la arbonaida, la bandera andaluza con la estrella roja de cinco puntas, estuviera ondeando esos días en Venezuela junto a las de naciones y movimientos de liberación de todo el mundo. Allí fuimos, sobre todo a aprender de la revolución bolivariana y de ese pueblo digno venezolano, pero también con modestia, a dejar constancia que en Andalucía hay militantes y organizaciones que estamos luchando por cambiar las cosas aquí en nuestra tierra y que a la vez, como no podía
ser de otra manera, practicamos el internacionalismo proletario.
La experiencia fue muy enriquecedora y me surgen decenas de temas de reflexión. Pero para no extenderme demasiado, sólo voy a referirme a tres cuestiones: una sobre los medios de comunicación, otra sobre la consolidación de la revolución bolivariana y por último sobre la semejanza entre Andalucía y Venezuela, en cuanto que fuimos víctimas de la conquista castellana.
MANIPULACIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Que en Occidente la mayoría de los medios están al servicio del imperialismo y que mienten, manipulan, tergiversan y ocultan información, y que ya no hay periodistas sino juntaletras al servicio del poder, no es algo que yo haya descubierto en Venezuela. Uno está curado de espanto en ese tema. A pesar de ello, esos días me sorprendieron las crónicas y opiniones, tan burdas y tan falsas de todos los medios de comunicación: TVE, El País, Público, ABC, etc. Yo vivía una realidad que la estaba contemplando con mis propios ojos y estos medios contaban todo lo contrario.
Fueron días de una calma total. No ocurrió ningún incidente. La mayoría del pueblo venezolano se mantuvo alegre y tranquilo. El 9 de enero, un día antes de la toma de posesión de Nicolás, la oposición fascista tenía convocada marchas desde distintos puntos para confluir en el centro de Caracas. Pero no fueron capaces de concentrar un número mínimo de personas y tuvieron que contentarse con realizar al final una concentración, en la que las cifras más optimistas hablan de unas dos mil personas. Nada que ver con las movilizaciones del día 9 y 10 de los chavistas en las que participaron cientos de miles, no solo en Caracas sino por todo el país. La policía bolivariana tenía la consigna de proteger a toda costa la movilización de la oposición, por tanto esta se desarrolló sin ningún problema, cuestión que no sentó muy bien a estos sectores golpistas acostumbrados a propagar la violencia terrorista. De ahí todo el “montajito” falso de la detención de Maria Corina Machado, de la que se hicieron eco los medios de comunicación y algunos gobiernos serviles al imperio, como el de Boric en Chile.
A pesar de que no hubo ningún incidente, muchos medios que ya tenían su crónica escrita, pasara lo que pasara, dijeron lindezas como esta: “Se registraron al menos 28 muertos, casi 200 heridos y más de 2.400 detenidos en apenas 48 horas en Venezuela, como consecuencia de las protestas convocadas por la oposición en la previa a este viernes 10 de enero, día en que Nicolás Maduro asumió su tercer mandato consecutivo.
A la vez ha trascendido que tres de los detenidos fallecieron en prisión”. Esto corresponde a un medio argentino llamado Perfil y aún lo tienen expuesto en internet.
LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA ESTÁ CONSOLIDADA. HAY REVOLUCIÓN PARA RATO
El día 10 de enero una vez acabada la toma de posesión ante las instituciones, Nicolás Maduro quiso juramentarse junto a su pueblo y se organizó un grandioso acto junto a la explanada del Palacio de Miraflores y toda la enorme avenida que estaba repleta de miles de hombres y mujeres venezolanas y en el que también participamos y nos juramentamos con Maduro todas las internacionalistas. El trayecto desde el hotel donde pernoctábamos hasta el Palacio para asistir al acto fue uno de los momentos más emocionantes que yo haya vivido. Personas de todas las edades marchaban hacia el palacio, abarrotaban todas las calles y avenidas que llevaban hasta Miraflores, apenas podíamos avanzar y en cuanto descubrían que veníamos de otras naciones del mundo se dirigían para hablarnos, besarnos, abrazarnos y agradecernos el que estuviéramos allí. No paraban de lanzar proclamas de apoyo a la Revolución bolivariana y a su Presidente Maduro y por supuesto al eterno Comandante Hugo Chávez, siempre presente. Me llamó la atención no sólo una presencia mayoritaria de la mujer sino también que era ella la más activa a la hora de intervenir, opinar e interrelacionarse con nosotras. Y a la vez me sorprendía esa alegría desbordante, ese espíritu caribeño de fiesta, baile y música. Con firmeza pero sin odio, todo lo contrario a la oposición fascista.
A todo esto Caracas estaba adornada de vallas, carteles y murales con lemas antiimperialistas, con los rostros de Chávez, Maduro, Fidel, Simón Bolívar, etc. Toda esa marea humana de pueblo, de gente trabajadora, de clase humilde y esa efervescencia revolucionaria que desprendían, nos impregnó, nos emocionó y nos transmitió un mensaje positivo para seguir la lucha allá donde vivamos.
Con todo lo que viví y contemplé esos días en Venezuela me reafirmo en la idea de que, con todas las dificultades del mundo, el Chavismo está avanzando, con un modelo propio, en la construcción de una Venezuela libre para el pueblo trabajador. La determinación y el bien hacer de la dirigencia política, el pueblo politizado y participativo, la autosuficiencia económica que cada vez es mayor, el asentamiento y progreso de las comunas que ya no son una utopía sino una realidad que desarrolla nuevas formas de hacer política y nuevas formas de relaciones de producción y la unidad histórica policial-militar y popular me llevan a pensar que hay revolución bolivariana para rato y que el imperialismo va a tener que emplearse mucho más a fondo para derrotarla y que por ahora le está siendo imposible. Esta es una revolución pacífica pero no desarmada y cómo dijo Maduro: “Nos estamos preparando permanentemente para la lucha armada en defensa de nuestra
democracia, la paz y de la institucionalidad”.
SEMEJANZAS ENTRE ANDALUCÍA Y LOS PUEBLOS DE ABYA YALA EN CUANTO A SER VÍCTIMAS DE LA OCUPACIÓN COLONIAL CASTELLANA
Me llamó la atención en los dos discursos de Maduro la importancia y el tiempo que le dedicó a denunciar con mucha firmeza, con una rotundidad y radicalidad increíble y con un conocimiento histórico profundo la conquista castellana y el colonialismo español y a resaltar todas las luchas de la resistencia indígena.
Habló de que la presencia de la corona castellana en tierras americanas representó el más terrible aniquilamiento físico y simbólico de pueblos enteros que recuerde la Humanidad (lo mismo que hoy está intentando el imperio anglo-yanqui-sionista con Palestina). Fue un genocidio y un etnocidio. No sólo se exterminó a casi 90 millones de habitantes originarios sino que destrozaron su cultura, sus idiomas, sus religiones, su ciencia, su sistema político, etc. Maduro pidió respeto hacia la memoria de los ancestros que hace más de 530 años sufrieron a través del crimen y la violencia la ocupación del imperio castellano-español y puso en valor la resistencia indígena que la conectó históricamente con las luchas por la independencia de los siglos XVIII y XIX.
La victoria de Carabobo sobre el imperio español en 1821 por parte del ejército patriota comandado por Simón Bolívar, contra el ejército realista fue la batalla y el hecho trascendente que facilitó el llegar a conseguir la independencia en 1823. José Martí, el libertador cubano dijo que en Carabobo murió Hernán Cortés y fueron redimidos los millones de asesinados por la espada y la codicia de los invasores y colonizadores. En Carabobo concluyeron tres siglos de Resistencia indígena cuyo levantamiento encabezó el cacique Guaicaipuro.
Y cuando escuchaba hablar de todo ello a Maduro, vino inmediatamente a mi cabeza la historia de mi nación y la conexión con el proceso de conformación de la Andalucía actual. De cómo la represión que la corona de Castilla llevó a cabo en Abya Yala fue la misma que previamente llevó a cabo en Al Ándalus. La Corona de Castilla con la bendición de Europa y del Papado expandió el modo de producción capitalista imponiendo el sufrimiento a los pueblos de Abya Yala, tras hacerlo previamente con el pueblo andaluz y el canario.
Recordar que las instituciones criminales que usó la conquista castellana en América como fueron el señorío, la encomienda, el repartimiento y la esclavitud fueron ensayadas y aplicadas previamente en Andalucía. Y no hablamos solo de un caso del pasado, todo está conectado con el presente. Igual que aquí, hoy en el estado español existe una andalofobia, una serie de prejuicios que utiliza el capitalismo españolista para justificar nuestra opresión nacional, el hecho de que se nos mire al pueblo andaluz por encima del hombro, es algo que también se hace con Venezuela, como forma de superioridad, como forma de legitimar los intereses de las multinacionales. No hay más que recordar la famosa frase del Borbón: “Por qué no te callas”. El chovinismo español forma parte de la ideología de masas que la oligarquía utiliza para justificar la rapiña y la injerencia en los Estados hoy soberanos en América, igual que justifica la opresión
nacional de Andalucía y de otras naciones bajo el yugo español.
No me parece por tanto casual que la ultraderecha española y la socialdemocracia españolista, que en eso son iguales, defiendan a la oposición fascista venezolana. Y es que dicha oposición es la fuerza más leal al españolismo, que es lo mismo que decir al imperialismo.
Por eso hoy en día Venezuela está en pie y no está dispuesta a tolerar burlas, cinismos ni falsificaciones históricas. La Revolución bolivariana contemporánea ha emprendido un viaje hacia sí misma, hacia sus orígenes y no acepta el olvido histórico y la indolencia como respuesta.
Ojalá nuestra nación andaluza también algún día sea capaz de hacer lo mismo. Porque al igual que Venezuela fuimos colonizados por el mismo imperio, y tenemos también notorios episodios de Resistencia andaluza a lo largo de los siglos pero la manipulación de la historia y el proceso asimilador españolista nos ha impedido llegar a organizar nuestra batalla de Carabobo, que nos hubiera facilitado una independencia real que sirviera para acabar con la opresión nacional y de clase que sufre nuestro pueblo andaluz.
Para terminar, decir que está bien y es un deber la solidaridad internacionalista, pero que la mejor manera de ayudar a la Revolución bolivariana y a los pueblos que sufren la barbarie imperialista, es la de organizar, aquí donde nos encontramos, al pueblo trabajador andaluz para que algún día sea capaz de hacer su propia revolución junto a todos los pueblos libres del mundo.
Hoy es ya una realidad la existencia de una revolución bolivariana triunfante inspirada por Simón Bolívar, ojalá más temprano que tarde pueda haber una revolución infantista andaluza inspirada por Blas Infante.
En ello estamos.
Mariano Junco. Militante de Nación Andaluza.
Andalucía, 8 de febrero de 2025.



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