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EL PATOPARDO. Pequeño catálogo del blanqueamiento del fascismo en los mediosespañoles

I. “ELS SEGUIDORS”

Probablemente la mayor parte de la audiencia que lea este escrito conozca el Tabú, ese juego de mesa por equipos en el que un miembro de un grupo debe conseguir que su compañero acierte una palabra antes de que se agote el tiempo marcado dándole una serie de pistas pero evitando pronunciar las llamadas palabras tabú, relacionadas con la que dicho compañero debe adivinar. Quizá no de forma tan autolimitada, pero sin duda reproduciendo en gran medida la lógica de este juego, buena parte de los medios mainstream del Estado español se dedican a hacer referencias a algo que tiene plumas y pico, dice “cua” y anda como ciertas aves de la familia Anatidae, subfamilia Anatinae y género Anas pero, y aquí estriba el punto fundamental, eludiendo emplear la palabra “pato”. Se trata, como en muchas de las muestras mediáticas que vamos a repasar, de redactar o locutar toda una pieza informativa sobre nazis y fascistas sin escribir o pronunciar las palabra “nazi” o “fascista”.

Sin entrar en un análisis demasiado exhaustivo del contexto sociohistórico que subyace a esta neolengua, tarea de la que ya nos ocupamos en otro lugar (para quien quiera mayor profundidad a este respecto, véase Rodríguez Illana, 2023), baste decir que la pléyade de
mensajes blanqueadores de algo que alguna vez se llamó directamente fascismo, y que han venido proliferando cada vez más desde hace una década larga, deben ser puestos en conexión con varios hechos de carácter político que nos permiten entender la intensificación de estos procesos eufemísticos e incluso, en algunos casos, claramente propagandísticos con respecto a la ideología nazi-fascista.

Uno de ellos fue el cierre de filas narrativo coincidente con la crisis de Estado que, entre otras cosas, motivó el proceso de autodeterminación en Cataluña (el famoso procés) y con ello la lógica reacción por parte de ese mismo Estado para combatirlo; por supuesto, provisto del poderoso ejército de medios de (des)información que inundan 24/7 nuestros cerebros con mensajes de sano patriotismo. Pero en dicho blanqueamiento del nazifascismo confluye también una dimensión internacional, dado el escenario de disciplinamiento mental que se cierne sobre el subcontinente europeo, cuyas clases populares deberán pagar, en forma de infrafinanciación de los servicios y prestaciones públicas y de toda inversión social, ante la perspectiva de tener que costear la huida hacia adelante de las clases dominantes en forma de rearme y consumo de
material bélico fabricado de manera preponderante en Estados Unidos. En este contexto, la inducción del ultraconservadurismo en las mentes de los habitantes del jardín francés (Borrell dixit) que es Europa (ahora sustituyendo al judío por el musulmán como enemigo interno), hace necesario también volver presentable a los grupos e ideas de extrema derecha. Esto, por cierto, es igualmente lo que ha sucedido con el fascismo y nazismo ucraniano en la guerra otanista contra Rusia por intermediación que aún se lleva a cabo en Ucrania, con la consiguiente labor de maquillaje mediático de su doctrina, que articula un discurso de presunta supremacía de los auténticos ucranianos de origen nórdico frente a los ucranianos inferiores de origen rusoeslavo (más información sobre este episodio histórico en curso la pueden obtener en Rodríguez Illana, 2024).

Muchos de los movimientos de ultraderecha que han alcanzado representación parlamentaria y/o mediática se envuelven en complejas retóricas políticas, como la sagrada unidad de la patria, la identidad cristiana frente a la amenaza islámica o la pelea contra lo que llaman hegemonía cultural del feminismo y las ideologías de género, aunque el objetivo final invariablemente es reforzar el statu quo económico defendiendo ostensiblemente los privilegios de los poderosos, cosa que a veces ni tratan de disimular. Otros sí lo intentan bajo un discurso obrerista, proteccionista y anti-establishment, aunque sabemos que si tocaran poder no moverían un dedo para debilitar el poder de las élites industriales y financieras (Polo Blanco, 2019: 58-59). Vivimos un momento que podríamos calificar de interregno, siguiendo la terminología gramsciana, en que, como reza la famosa sentencia del pensador sardo, lo viejo está muriendo y lo nuevo no termina de nacer. “Cunde el desánimo, el hartazgo y la desafección, y estas fuerzas solo son capaces de movilizar en este terreno de las pasiones tristes y la incertidumbre” (Ramas San
Miguel, 2019: 87). Es la época en que “en cualquier momento pueden irrumpir fenómenos inesperados y peligrosos; en las conocidas palabras de Gramsci, nacen monstruos” (op. cit.: 76).

Entremos, sin más, en este pequeño catálogo de brazos en alto, cánticos injuriantes, símbolos añejos reconvertidos, chivos expiatorios y demás manifestaciones progresivamente normalizadas de la ideología en cuestión. Estamos a finales de abril de 2017, a unos cinco meses del referéndum catalán, momento en que “Un seguidor ultra del Betis agredió a un joven en Bilbao horas antes de que jugaran el Athletic y el equipo verdiblanco en San Mamés […] en torno a las 11:00 horas en la Plaza Nueva de Bilbao, cuando varios jóvenes, con acento andaluz” (parece que hay que enfatizarlo porque, misteriosamente y siendo de Sevilla, no hablaba con acento armenio) “se acercaron a una persona que desayunaba en la terraza de un bar […]. Tal y como se aprecia en el vídeo”, que el propio grupo al que pertenecía el atacante difundió en las redes sociales, “uno de los jóvenes, ultra del Betis, se acerca a su víctima y acusándole de «proetarra» a la vez que grita «Tú, Gabilondo, arriba España» le arroja encima el contenido de un vaso y le da un fuerte tortazo en la cara a la vez que le propina una patada y un puñetazo cuando la víctima intenta huir del lugar”. Se podría mencionar que el ultra bético era fascista, pero puede que la citada consigna “arriba España” no se estime suficiente indicio como para que el periodista del diario As se decida a ir tan lejos (As.com, 27/IV/2017) 1 . Semanas después “fue detenido el presunto agresor, M.H.P., de 28 años, con 27 antecedentes por diversos delitos como homicidio, lesiones, atentado y extorsión”, junto a otros dos “seguidores del Betis”, sin más (mismo medio, 2/V/2017) 2 .

Es evidente que la consigna gritada por el hincha preconstitucional tiene unas connotaciones muy claras. El grito de “¡Arriba España!” se convirtió en obligatorio durante la llamada guerra civil en el bando sublevado, debiendo ser también la entrada de las comunicaciones escritas. Después el escritor fascista José María Pemán lo popularizó y adaptó a su propia versión nacionalista española en el contexto del franquismo, de acuerdo con una visión providencialista de la Historia.

El periodista Iker Jiménez decía en una ocasión esto sobre uno de los tertulianos de su programa Horizonte: “El doctor Cabrera […] Hablaba de una cosa y se atrevía a bromear con «¡Arriba España!». Yo me quedé como diciendo «hay que ser muy genial y no importarte nada lo que digan». Eso hoy en día, tal y como ha cambiado el panorama, es maravilloso” (Elconfidencial.com, 8/IX/2021) 3 .

Por su parte, el humorista Juan Luis Cano no dudó en utilizar el clásico lema fascista como nombre de un espacio que condujo en la antigua emisora M80 al efecto de generar polémica y, con ello, proyección comercial (trending topic incluido en la red social Twitter), según explica otro medio del mismo grupo de comunicación, Prisa (Verne.elpais.com, 6/IX/2016 4 ).

En el plano de los discursos de los partidos políticos, la secretaria general del PP andaluz, Dolores López, cerró con el lema franquista su intervención en un acto del PP de Granada en el que también participó la secretaria general del partido a nivel estatal, María Dolores de Cospedal.
Después aclararía en Twitter que no quiso decir «¡Arriba España!» sino «¡Viva España!», achacando el error de haber utilizado «una expresión desafortunada» a la «intensidad» del mitin. Pero el hecho de que el lapsus apuntara a la famosa expresión es muy sintomático (Publico.es, 10/XI/2015) 5 .

Hemos utilizado indistintamente el sintagma “lema fascista” y “lema franquista”, asimilación frente a la que no suelen faltar las consabidas objeciones por parte de quienes sostienen que ambos adjetivos no son intercambiables negando el carácter fascista del período en que gobernó
en el (aún oficialmente) reino de España el dictador Franco. Desde tales posiciones negacionistas se utiliza exclusivamente el término franquismo, lo que otorga el protagonismo a la figura del general como criterio definitorio y alejan dicho período de las experiencias nazi alemana y fascista italiana. Sin embargo, tal manera de definir aquel régimen no es común fuera del reino de España.

Tomemos tan solo algunos ejemplos, a lo largo de los lustros, extraídos de The New York Times donde se define perfectamente al régimen dictatorial español (RDE) como fascista (traducción propia, con los términos “fascist” y “fascism” en los originales): “Los «bebés robados» de España, secuestrados bajo el fascismo, están descubriendo la verdad” (Nytimes.com, 27/IX/2022) 6 ; “El escritor más célebre de España [Javier Marías] cree que el pasado fascista sigue presente. El Generalísimo Francisco Franco, uno de los pocos dictadores fascistas que murió en paz en su lecho, se impuso en España durante tanto tiempo que muchos llegaron a temer que viviría para siempre” (Nytimes.com, 1/VIII/2019) 7 ; “El Sr. Fraga, de 87 años, fue ministro durante el régimen fascista de Francisco Franco” (Nytimes.com, 4/VII/2010) 8 ; “Manuel Fraga Iribarne, jefe de propaganda de Francisco Franco en los años 60, es el único veterano de la antigua dictadura fascista que todavía ocupa un alto cargo electo en la España democrática” (Nytimes.com, 22/XII/1999) 9 . Tales textos son improbables en la mediosfera española.

La interpretación dominante y funcional a las derechas españolas, reproducida por los medios de comunicación hegemónicos, niega el carácter fascista del RDE, salvo, si acaso, en sus primeros años. Pero este cumple con todas las características definitorias de ese tipo de regímenes, a saber: buscar no solo tomar el poder sino también crear una nueva clase de hombre (y mujer) y sociedad a través de una ideología glorificadora de la jerarquía y la guerra (el RDE asesinó a más personas, en proporción de 10.000 a 1, que el fascismo italiano en tiempo de no guerra y encarceló en proporción a más personas que el nazismo en tiempo de paz); exaltación de un solo líder con características supuestamente sobrehumanas al que no deben imponerse restricciones de ningún tipo (que Franco fuera personalmente mediocre y sin carisma era irrelevante para la forma en que el RDE lo proyectaba); un poderoso partido político creado antes de la toma del poder (que Franco no creara la Falange y luego la utilizara para supuestamente deshacerse de ella era lo mismo que ocurrió con Hitler e incluso con Mussolini sustituyendo a los fascistas de la vieja guardia y miembros ideologizados por meros oportunistas que debían su cargo a su lealtad personal a él); un extraordinario empeño propagandístico en crear un lazo místico con el dictador a través de las nuevas tecnologías de la época (radio, cine, periodismo gráfico); una forma extrema de nacionalismo (Movimiento Nacional, asignatura de Formación del
Espíritu Nacional); la consecución de una prosperidad material sin precedentes con carácter místico (los pantanos y carreteras eran el equivalente del sueño hitleriano de una red de autopistas por toda Alemania surcadas por los autos Volkswagen); la creación de nuevas organizaciones según una visión nueva exigiendo además la subordinación de todas las organizaciones sociales, económicas y políticas (una ideología totalizante de Estado con un catolicismo antiliberal y antilaico que invadía todas las dimensiones de la sociedad y del individuo,
desde la sexualidad a las relaciones interpersonales); la alianza faústica con grandes empresas ventajosa para ambas partes pero sin poner en duda sobre quién estaba el mando en última instancia (creándose enormes fortunas a costa de la intensa explotación obrera y desastres
ecológicos y urbanísticos sin parangón en Europa occidental salvo con Portugal y Grecia, con regímenes similares); el racismo (el día nacional se llamaba Día de la Raza, sustantivo presente en el título de la única película que realizó el dictador); la negación del antagonismo entre clases sociales (abogando por instituciones corporativas como el sindicato vertical, sin que las relaciones de propiedad cambiaran de manera significativa); por último, pero no menos importante, un profundo anticomunismo en tanto movimiento contrarrevolucionario que apoyó (como de costumbre, más allá de la retórica) al sistema económico amenazado por el movimiento obrero (Navarro López, 2006: 125-149).

Continuaremos en la próxima entrega haciendo acopio de nuevos ejemplos mediáticos de este blanqueamiento ideológico selectivo.

Por Manuel Rodríguez Illana.

NOTAS

1 https://as.com/videos/2017/04/27/portada/1493308028_758285.html
2 https://as.com/futbol/2017/05/02/primera/1493732767_838337.html
3 https://www.elconfidencial.com/television/programas-tv/2021-11-08/cuarto-milenio-iker-jimenez-opinion-doctor-
cabrera_3320511/
4 https://verne.elpais.com/verne/2016/09/05/articulo/1473084037_787521.html
5 https://www.publico.es/politica/secretaria-general-pp-andalucia-acaba-mitin-arriba-espana.html

6 https://www.nytimes.com/2022/09/27/magazine/spain-stolen-babies.html
7 https://www.nytimes.com/2019/08/01/magazine/javier-marias-spanish-literature.html
8 https://www.nytimes.com/2010/07/05/world/europe/05iht-spain.html
9 https://www.nytimes.com/1999/12/22/world/former-aide-to-franco-challenged-in-galicia.html

REFERENCIAS

NAVARRO LÓPEZ, Vicenç (2006): El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias. Barcelona: Anagrama.
POLO BLANCO, Jorge (2019): ¿Fue el fascismo una reacción anticapitalista? En GUAMÁN, Adoración; ARAGONESES, Alfons y MARTÍN, Sebastian (Dirs.), Neofascismo. La bestia neoliberal. Madrid: Siglo XXI.
RAMAS SAN MIGUEL, Clara (2019): Social-identitarios y neoliberales autoritarios: dos corrientes en la nueva internacional reaccionaria. En GUAMÁN, Adoración; ARAGONESES, Alfons y MARTÍN, Sebastian (Dirs.), Neofascismo. La bestia neoliberal. Madrid: Siglo XXI.
RODRÍGUEZ ILLANA, Manuel (2024): La guerra de Putin. La construcción mediática del relato otanista. Barcelona: El Viejo Topo.

(2023): Mensajes de nueva planta. La ofensiva del españolismo mediático a raíz del ‘procés’. Granada: Hojas Monfíes.



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