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A propósito de la edad penal

La edad penal, es decir la edad a partir de la cual se considera que una persona puede ser imputada por un delito, está fijada en el Estado español en 14 años. En el periodo comprendido entre los 14 y los 18 años se aplica la “justicia de menores” que puede comportar ser ingresado en un centro de justicia juvenil. Además en todos los delitos de menores tener entre 16 y 18 años es un agravante.

Desgraciadamente muy de cuando en cuando, pero con gran cobertura mediática, precisamente por su excepcionalidad, se producen delitos en los que intervienen menores de 14 años. Siempre hay alguna voz que pide rebajar la edad minima penal.

Para empezar la edad minima penal no es un “invento progre”, es un imperativo de la Convención Sobre los Derechos de los Niños. Convención suscrita por los Estados miembros de la ONU.

Dicha Convencion ha sido actualizada en este capitulo por las reglas mínimas de las Naciones Unidas sobre Justicia de Menores de Bejing. En ellas se acordó que «no debe fijarse a una edad demasiado temprana, habida cuenta de las circunstancias que acompañanan, la madurez emocional, mental e intelectual».

Este es el argumento fundamental. Quienes reclaman que la edad penal debe bajarse a 12 años seguramente no se han parado a pensar que un niño de 12 o 13 años no es plenamente consciente de la maldad de determinados actos, que lo son.

Una condena penal plena se da cuando queda acreditado que quien cometió el delito lo hizo siendo consciente de lo que hacía y de las consecuencias de sus actos. Si un adulto comete un delito se contemplan atenuantes como la injesta de alcohol, un trastorno mental transitorio, etc. Un menor de 12 o 13 años tiene un atenuante que es la falta de madurez emocional, mental e intelectual que estipuló la declaración de Bejing.

Más allá de que cuando un menor de 14 años comete un delito hay responsabilidad patrimonial para los padres debemos, pausadamente, en lugar de centrarnos en medidas punitivas centrarnos en medidas preventivas desde la escuela; fomentar actividades que generen valores en los niños, deporte, excursionismo, baile, etc.

El capitalismo patriarcal en el que vivimos no es ajeno a este estado de cosas: el fomento de la competitividad, que el héroe sea el que gana y no el que lucha, la cultura de la violacion, la cultura de discriminación de las minorías que genera acoso, etc.

Preconizemos una cultura socialista que cuestiona el machismo y el consumismo y fomenta la cooperación.

Educar en valores basados en los derechos humanos, acabando con el racismo y el clasismo.

Las medidas punitivas no dan soluciones duraderas, mejor prevenir que castigar. Estamos en una edad penal de 14 años en procedimientos de menores donde puede haber acusación particular, lo cual no existía en el franquismo para los menores, con lo cual ha habido endurecimiento de normas procesales y penas.

Frente a la cultura del castigo reflexionemos en crear pautas de fomento de valores de igualdad y solidaridad en las escuelas y en las casas para que ningún menor ni ningún adulto cometa delitos contra otras personas.

La República Andaluza de Trabajadoras por la que luchamos en Nación Andaluza no solo permitirá redistribuir la riqueza sino que creará una sociedad socialista donde los seres humanos podamos crecer en la mayor de las seguridades. No la seguridad de la policía sino la seguridad de la práctica de valores de respeto, feminismo, igualdad… Una sociedad que eche el patriarcado a la papelera de la historia.

Joan Batlle.



Una respuesta a «A propósito de la edad penal»

  1. Cultura… ¿Socialista o social?

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