Andaluzas que escriben sobre Andalucía, el Mediterráneo y el mundo


Lenin y la enfermedad infantil del “izquierdismo” en Andalucía

La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo fue un trabajo publicado por Lenin en 1920. A tres años de que se iniciará la Revolución Rusa, Vladimir Ilich U. “Lenin” escribió esta obra contra las derivas que en el movimiento comunista internacional se estaban produciendo. Al hilo de esta imprescindible obra de Lenin, hace unos días circulaba por las redes sociales un meme, en el que se modifica la portada de esta obra clave de su pensamiento para incluir el término “andalucismo” en sustitución del izquierdismo. La máxima quedaría en su tergiversación como La enfermedad infantil del andalucismo en el comunismo (ver bajo estas líneas).

La intencionalidad de quien ha perpetrado tal estupidez es, grosso modo, ofender y descalificar a la izquierda independentista andaluza, planteando que cualquier consideración sobre el carácter de Andalucía como nación oprimida como una deformación del comunismo. El disparate no tendría mayor importancia si no fuera porque la ocurrencia parece haber surgido del entorno de una organización que se reclama comunista y que pretende implantarse entre la juventud obrera andaluza. Y por que, en medio de la crisis sistémica que arrastra el Estado español como eslabón débil de la UE, las fuerzas del Régimen del 39/78 están apostando por la recentralización y el chovinismo español como forma de salir de ella.

Es una apuesta que se sostiene en la necesidad de fortalecer su carácter neofranquista para vencer sus dificultades -una vez más- y facilitar su desempeño como peón de la oligarquía y del imperialismo estadounidense. De ahí el reciente florecimiento del rojipardismo, que nunca se fue desde sus primeras versiones joseantonianas en el último franquismo.

Además el asunto supone un doble descrédito de dos veneros ideológico-políticos de los que bebe la izquierda independentista y revolucionaria andaluza. Por una parte el del pensamiento y la praxis leninista y, por otra, el del pensamiento y la praxis del andalucismo revolucionario -no de cualquier “andalucismo”- de Blas Infante. Es por ello que le vamos a dedicar algunas líneas a esta cuestión.

1. Introducción: dos estupideces en ocho palabras.

En sus siempre luminosos análisis, La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo –cuya lectura y estudio recomendamos encarecidamente- Lenin presta una atención fundamental a las disputas de los comunistas en Alemania, Reino Unido, Italia… Comienza planteando que Rusia volvería a ser un país atrasado tras el gran salto histórico producido por la Revolución bolchevique, recorre la multiplicidad de tácticas adoptadas por los bolcheviques hasta la Revolución y, en todos los casos, aboga por la máxima flexibilidad táctica de los comunistas en el mundo para alcanzar el objetivo político: la Revolución proletaria y la creación de Estados soviéticos por todo el planeta. Acusa a ciertas posiciones comunistas dogmáticas de tendencias anarquistas para expiar “los pecados oportunistas”, entre otras muchas reflexiones de interés.

Pretender identificar este rico trabajo de Lenin con una posición estatalista española (que es lo que denota el meme en cuestión) está no solo alejado de sus planteamientos de este libro, sino de cualquier posición leninista. Es contrario a su posición favorable al derecho de autodeterminación y a la vinculación de la causa del proletariado en los países avanzados con la liberación de las colonias.

El disparate no se queda solo ahí, aunque llama la atención que quien se pretende comunista tergiverse de esta forma uno de los textos fundamentales de Lenin. Y es que es un doble descrédito porque -en la manipulación del título- asume la falacia que ha impuesto el Régimen del 78/39 sobre el “andalucismo”.

Ni en el presente (cuando hasta el neoliberal PePero Moreno Bonilla se llama “andalucista”i) ni siquiera en tiempos de Blas Infante hubo un solo “andalucismo”. Cualquier organización que realice trabajo político al sur de Sierra Morena está obligada a posicionarse en torno a las múltiples contradicciones que atraviesan a la sociedad andaluza y que -para no extendernos- podemos sintetizar en tres fundamentales: la relación de Andalucía con respecto al Estado español, la contradicción trabajo-capital y la opresión de la mujer por el patriarcado. En estos tres casos -a pesar de los intentos iniciales por conciliar ambas tendencias que tuvieron su último fruto en la Asamblea de Ronda de 1918ii– el andalucismo revolucionario abogó por una salida progresiva: la independencia política de Andalucía, la liberación del proletariado andaluz (con la negación de la propiedad privada de la tierra, en particular) y la emancipación de la mujer fomentando de “su cultura e instrucción pedagógica”iii. El “andalucismo” de Gastalver adoptaba con respecto a estos tres asuntos posiciones completamente opuestas y reaccionarias. Tanto es así que, ya en 1919, Blas Infante afirmó en una carta con respecto a la corriente “andalucista” de José Gastalver que, si Gastalver era andalucista, “nosotros no lo somos, y que si lo somos nosotros él no lo es”iv. Una clara oposición dialéctica entre el andalucismo conservador que abanderaba José Gastalver y el andalucismo revolucionario de Blas Infante, que hace añicos la falacia de un único “andalucismo” sobre la que se sustenta este meme.

La idea del “andalucismo” como un movimiento único se gesta en el tardofranquismo que intenta ocultar que desde los inicios -determinados por la fase ascendente del capitalismo- ya existían dos “andalucismos” antagónicos. En 1916, solo un año después de que Blas Infante escribiera su primera obra, Ideal andaluz -en la que, aunque la califica de “una obra de juventud”, ya hay una crítica implacable a la gran propiedad agraria- José Gastalver publicó Crédito territorial, una propuesta liberal y absolutamente complaciente con la burguesía y la nobleza terrateniente del país andaluz. La ruptura definitiva del “andalucismo” se produjo en la Asamblea de Córdoba de 1919. Las conclusiones políticas de esta Asamblea se plasmaron en el manifiesto firmado el 25 de marzo de ese año y se resumían en cuatro ideas: Andalucía es una nación, rechazo del centralismo, reforma agraria y libre federación. Cuatro ideas que cuestionaban radicalmente cualquier programa político reaccionario y que motivaron la salida de los de Gastalver.

El periódico granadino afín a Gastalver Renovación lo narraba así: “esta diversidad de orientaciones bien pronto se marcó en la asamblea y aun más, al afrontar el problema agrario, con un sentido revolucionario los unos y los otros gubernamental”v. Así, el franquismo supuso no sólo el exterminio físico, sino también la desaparición política del andalucismo revolucionario hasta finales de siglo pasado.

2. Una invectiva contra la izquierda independentista y revolucionaria

Más allá de cualquier parecido con la obra de Lenin o de una comprensión mínima de lo erróneo de hablar de “andalucismo” los autores y propagadores de este meme tienen un objetivo claro y evidente: una invectiva contra la izquierda independentista y revolucionaria; la única que vincula y se nutre de los pensamientos leninista e infantista, en la que tendría sentido la broma.

De lo que se trata aquí es de sacar de la ecuación revolucionaria (en este sentido, los pretendidos llamados a la “universalidad” de la revolución socialista son mero folklore para consumo interno) el carácter de polo subimperialista del Estado español, estableciendo mediante decreto de un grupo de iluminados que la opresión de Andalucía no existe. Una amputación de la realidad que sufre el Pueblo Trabajador Andaluz para adaptarla a las necesidades discursivas de alguna organización de ámbito más o menos estatal y que choca frontalmente con las posiciones de Lenin, quien defendió, introduciendo en la III Internacional “que todos los partidos comunistas presten una ayuda al movimiento revolucionario en los países dependientes o que no gozan de igualdad de derechos (por ejemplo Irlanda o los negros de América)…” como condición imprescindible para que el derecho a la autodeterminación no fuera un “rótulo falaz”vi.

La opresión nacional de Andalucía no se trata de una cuestión de justicia -que también-: sin asumir esta no se puede construir ningún proceso revolucionario en la península ibérica. De este último aspecto la izquierda estatalista siempre se ha dado cuenta tarde y mal; como buena muestra de ello, el pacto firmado por las secciones locales de CNT y UGT -y ratificado por el PCE, FAI y PSOE- en noviembre de 1936 en la Málaga asediada por el fascismo, donde se reconoce el derecho a la autodeterminación de Andalucíavii. Un pacto que contrasta con la obstrucción del proceso autonómico andaluz durante la II República que ejercieron (especialmente el PSOE y, en mucha menor medida, también el PCE) o con la abstracción del debate que practicó la CNT-FAI y las críticas que vertieron sobre Pedro Vallina por su estrecha colaboración con Blas Infante.

En el apartado IV de La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, Lenin manifiesta que “el anarquismo ha sido a veces una especie de expiación de los pecados oportunistas del movimiento obrero”viii. Si lo aplicamos al meme, con toda probabilidad su autor está intentado ajustar cuentas con su propio pasado de conciliación con el regionalismo y la socialdemocracia (esos que no cuestionan que nos gobierne el Estado español, Bruselas y la OTAN) encaramándose a lo que entiende como un dogma (el pensamiento leninista) para insultar a un “andalucismo” que en nada se parece a los regionalistas con los que, probablemente, ha compadreado.

Lamentablemente la opresión de Andalucía no se puede eliminar mediante un decreto. Este ejercicio de idealismo es ajeno a cualquier sentido de la realidad. Andalucía es una colonia -o colonia interior si atendemos al factor de continuidad territorial- cuya situación se expresa en múltiples guarismos. Las tasas de desempleo en los últimos cien años son estructuralmente más altas, más de un 50% o 70%, que la media del Estado español. Doblan y a veces han llegado a triplicar las tasas de desempleo de otras naciones del Estado español. Según la EPA, en el tercer trimestre de 2024 la tasa de paro es del 16,1%, 744.600 andaluzas. O sea, un 24,3% del total estatal (2.762.500 personas). El 70% de la propiedad agraria en Andalucía se reparte entre un puñado de propietarios. En 2015 más del 30% de la grandes fincas andaluzas estaba en manos de los bancosix y se calcula que en la última década los fondos de inversión han multiplicado por diez las compras de tierra. De ella, 300.000 hectáreas no se cultivan a causa de las subvenciones de la Unión Europea (en palabras de la Consejera de Agriculturax), fomentando así el desempleo. Los últimos datos del Atlas de Distribución de Renta de los Hogares muestra como 12 de los 15 municipios más pobres del Estado español son andalucesxi. Y según el INE, Andalucía es la nación del Estado español con mayor cantidad de población (el 37,5%) en riesgo de pobreza o exclusión socialxii.

Incluso nuestra esperanza de vida es más baja . Es obligada la referencia a Marini y la Teoría Marxista de la Dependencia, que señalan como la plusvalía que de las naciones dependientes (y en nuestro caso, sin Estado) por parte del capitalismo se va como años de vida de su clase obrera, entre otras formas. Y en este aspecto hay que señalar que, de manera estructural, las andaluzas vivimos 1,5 años menos con respecto a la media del Estado español (que nos incluye) y hasta 3 años menosxiii si nos comparamos con Madrid, teniendo la esperanza de vida más baja de todo el Estado español (a excepción de los enclaves coloniales de Ceuta y Melilla).

Por último, vamos a referirnos a la emigración, puesto que si Andalucía tiene en la actualidad 8,54 millones de habitantes censados, hay 1,3 millones (según datos oficiales) que viven fuera de las fronteras administrativas de la Comunidad Autónoma. Por lo tanto, solo el 83,5% de las andaluzas residen en nuestra tierraxiv. Y, además, el 48,6% de las emigrantes andaluzas tienen entre 16 y 65 años. Es decir, que están en edad laboral, lo que indica que probablemente la inmensa mayoría volverían al país andaluz si la estructura productiva le ofreciera unas mínimas posibilidades de desarrollar su vida.

A ello hemos de añadir nuestra utilización como base militar. Primero como base militar española. Además de las decenas de instalaciones militares estatales pronto tendremos la única Base Logística del Ejército de Tierra español (con el apoyo unánime en el Parlamento de todas las fuerzas, incluidas las que se autodenominan “andalucistas”xv) en Córdoba. En segundo lugar, como base militar estadounidense, con la presencia gracias al franquismo de las bases de Rota y Morón. Y, por último, base británica con Gibraltar (un trozo de Andalucía regalado a los británicos por el Borbón Felipe de Anjou para obtener el trono de la Corona de las Españas) en la que hay hasta 16 instalaciones militares. Y un caso especial es la base militar de Viator, cuartel central de la Legión española, pero que forma parte de los grupos de Alta Disponibilidad de la OTAN y donde, por ejemplo, se entrenan los soldados ucronazis.

Todo ello construido en torno a un proceso histórico que, en nombre de “la fe”, desposeyó a la población andalusí para entregar la tierra a la nobleza castellana. Engels se refirió a este proceso como uno de los casos excepcionales en la historia en el que “la conquista por un pueblo más atrasado perturba siempre, como es natural, el desarrollo económico, y destruye innumerables fuerzas productivas”xvi. Y, a partir de esa desposesión, ya con una evidente lógica capitalista aunque bajo formas todavía feudales, construir la Andalucía esclava actual y hacer del Pueblo Trabajador Andaluz rehén primero de la nobleza y, después, de la burguesía.

3. La izquierda estatalista (en sus distintas versiones) ¿tiene alguna respuesta?

Llegados a este punto hay que aclarar, como afirmaba el historiador comunista estadounidense Howard Zinn, que “nadie es neutral en un tren en marcha”. En el caso que nos ocupa, Lenin lo expresó más concretamente al afirmar que “desde el punto de vista de los socialistas es absolutamente erróneo desentenderse de las tareas de la liberación nacional en un ambiente de opresión nacional”xvii.

Vivimos en un Estado burgués con serias deficiencias en su conformación que ha intentado y sigue intentando suplir aplastando al proletariado y a los pueblos trabajadores en un proceso de fascistización creciente. A pesar de tantas carnicerías, no consigue consolidarse como la balsa de aceite que le gustaría a la burguesía. El marxista vasco Justo de la Cueva valoró muy bien su decadencia al definir “España” como “una cosa que con el tiempo se encoge”xviii.

En tales condiciones, tildar (de forma dogmática) de infantiles a quienes pretendemos organizar la Revolución desde el análisis radical de la realidad que vivimos -determinada por la forma que adquiere el capitalismo en nuestro formación social- es un ejercicio de apoyo a la oligarquía y, por supuesto, está alejado de cualquier concepción leninista. Marx y Engels escribieron en el Manifiesto Comunista que las tesis comunistas eran “la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos”xix, pero en este caso parece que las condiciones reales han sido sustituidas por un ejercicio de idealismo en el que la opresión del Pueblo Trabajador Andaluz ha sido decretada como “inexistente”.

Estas posiciones no se reducen a un meme. Son planteamientos consustanciales a la izquierda estatalista (la reformista y la extraparlamentaria). Muy lejos se encuentra esta de Lenin que, polemizando con Rosa Luxemburgo sobre la cuestión afirmaba que era “la tarea práctica principal tanto del proletariado ruso como del proletariado de toda otra nación: la tarea de la agitación y propaganda cotidianas contra toda clase de privilegios nacionales de tipo estatal, por el derecho, derecho igual de toda las naciones, a tener su Estado nacional”xx.

Dicho esto no nos puede extrañar que, cuando llegó en 2019 el referéndum catalán, Cayo Lara se paseara por Andalucía para convencer a los votantes de Izquierda Unida, en concreto en Palma del Río, que la opresión nacional catalana era necesaria porque, si no, “¿quien iba a pagar el PER a los jornaleros andaluces?xxi”. Un afirmación que, por supuesto, obvia todos los datos sobre la gran propiedad agraria y su origen así como las opresiones que tanto el pueblo trabajador catalán como el andaluz sufren para -poniendo el uno contra el otro- justificar la represión española contra Catalunya y fortalecer a la oligarquía.

La izquierda extraparlamentaria -de la que procede el meme que motiva estas líneas- cree que está muy lejos de todo esto, pero quienes asumen estas posiciones no pueden terminar en mejor lugar. Cuando se empieza “decretando” contra la realidad se termina fuera de ella y construir una organización revolucionaria sobre este disparate no pueden tener otro fin que el descrédito y la improvisación, trabajando -en última instancia- para la oligarquía.

4. Conclusión: donde hay opresión siempre habrá resistencia.

Los movimientos revolucionarios, si no tienen claro “el problema español” y el derecho a la autodeterminación que este niega (definido por Lenin como “el derecho de las naciones a la separación”xxii) caen por el mismo precipicio que el reformismo. Estos juegos son una pérdida de tiempo que solo puede distraer a la juventud trabajadora andaluza -atravesada por todas las opresiones más agudamente que el mundo adulto- para evitar que participe de un movimiento revolucionario que quiebre todas las formas de dominación, única manera de alcanzar el socialismo.

El pensamiento de Lenin estuvo muy lejos de cualquier concesión que apuntalara el Estado zarista y el chovinismo “gran ruso”. Fue manifiesta su labor incansable para destruir el decadente Imperio zarista y del que dijo que “con razón se denomina «cárcel de pueblos»”xxiii. Blas Infante jamás consideró que el capitalismo fuera un sistema viable y estableció todo un programa de transición al socialismo en su obra La Dictadura Pedagógica. Estado actual del alma de la sociedad comunistaxxiv (no exento de eclecticismo).

Frente a estas tergiversaciones, hay que llamar a estudiar el pensamiento de Lenin y, por supuesto, el de Blas Infante junto al de Carlos Marx, Federico Engels así como las revueltas y sublevaciones andaluzas con carácter proto-socialista del siglo XIX.

En el primer caso tenemos suerte ya que el movimiento comunista internacional se ha encargado de difundir y estudiar ampliamente la obra de Lenin dejando unas Obras Completas que recogen la práctica totalidad de su trabajo. En cuanto a Blas Infante es más difícil, habida cuenta de que muerto Franco, el Estado neofranquista español ha organizado un ejército de plumíferos para tergiversar y adocenar su pensamiento independentista y revolucionario. Urge leerlo y estudiarlo en sus propios textos para llegar a nuevas conclusiones libres de la intoxicación que los mercenarios del Régimen han vertido sobre él.

Solo a partir de esos pilares el proletariado andaluz puede avanzar hacia un mundo socialista, lejos del infantilismo de quienes prefieren negar una realidad que no cuadra en sus planteamientos ideológico-políticos.

Carlos Ríos.

Granada, 17 de noviembre de 2024.

Notas:

ihttps://elpais.com/politica/2020/02/28/actualidad/1582868453_054348.html

iiEn la que se aprobó de manera contradictoria el lema del escudo de Andalucía (“Andalucía por sí, por España y la Humanidad”) a la vez que la asunción de la Constitución Andaluza de 1883 (que en su artículo 1º dice “Andalucía es soberana y Autónoma; se organiza en una democracia republicana representativa, y no recibe su poder de ninguna autoridad exterior al de las autonomías cantonales que le instituyen por este Pacto”).

iiiLao, P. “Las olas del feminismo andaluz” en Revista Independencia, n.º 65, octubre 2018, p. 4. (https://revistaindependencia.wordpress.com/wp-content/uploads/2021/11/indepedencia-65.pdf)

ivVV.AA. (1983) Blas Infante. Antología de textos, Sevilla, Fundación Blas Infante, p. 236.

vRenovación, n.º 13, 5 de abril 1919.

viLenin, V.I. (1984) “Tesis para el II Congreso de la Internacional comunista” en Obras completas vol. 41, Moscú, Progreso, p. 171.

viiNadal, A. “Alternativa para la región andaluza de partidos y sindicatos en Málaga. Noviembre 1936” en VV.AA. (1983) Actas I Congreso sobre el andalucismo histórico, Sevilla, Fundación Blas Infante.

viiiLenin, V.I. (1961) La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo en Obras escogidas vol. III Moscú, Progreso, p. 360.

ixhttps://portaldeandalucia.org/opinion/35-anos-de-la-ley-de-reforma-agraria-de-andalucia-la-tierra-hoy-en-menos-y-peores-manos/

xhttps://sevilla.abc.es/agronoma/noticias/agricultura/andalucia-ofrece-granero-cultivando-barbechos/

xihttps://www.ine.es/dyngs/Prensa/es/ADRH2022.htm

xiihttps://laotraandalucia.org/andalucia-encabeza-la-poblacion-en-riesgo-de-pobreza-o-exclusion-social-en-el-estado-espanol-con-un-375/

xiiihttps://laotraandalucia.org/la-esperanza-de-vida-en-andalucia-la-mas-baja-del-estado-espanol-con-una-diferencia-de-hasta-tres-anos-menos/

xivhttps://laotraandalucia.org/el-165-de-la-poblacion-andaluza-vive-en-la-emigracion-en-total-1-386-096-personas/

xvhttps://www.horajaen.com/2020/11/05/el-parlamento-de-andalucia-apoya-la-instalacion-de-la-base-logistica-militar-en-jaen/

xviEngels, F. (1968) Anti-Duhring, México, Grijalbo.

xviiLenin, V.I. (1984) “El derecho de las naciones a la autodeterminación” en Obras completas vol. 25, Moscú, Progreso, p. 315.

xviiiDe la Cueva, J. (2010), 180 años (1831-2010) de lucha de clases en Euskal Herria Sur, (https://www.abertzalekomunista.net/images/Liburu_PDF/Euskotarrak/Justo_de_la_Cueva/01-Sinstesis.pdf), p. 5.

xixMarx, C. y Engels, F. Manifiesto Comunista, en Marx, C. y Engels, F. (1973) Obras escogidas vol. I, Moscú, Progreso, p. 122-123.

xxLenin, V.I. (1984) “El derecho de las naciones a la autodeterminación” en Obras completas vol. 25, Moscú, Progreso, p. 294.

xxihttps://www.3cat.cat/324/lexlider-diu-cayo-lara-si-catalunya-sindependitza-amb-que-pensen-pagar-el-per/noticia/2913882/

xxiiLenin, V.I. (1984) “El nacional-liberalismo y el derecho de las naciones a la autodeterminación” en Obras completas vol. 24, Moscú, Progreso, p. 264.

xxiiiLenin, V.I. (1984) “El orgullo nacional de los rusos” en Obras completas vol. 26, Moscú, Progreso, p. 110.

xxivInfante, B. (2021) La Dictadura Pedagógica. Estado actual del alma de la sociedad comunista, Granada, Hojas Monfíes.



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