Decían Marx y Engels que las elecciones en la democracia burguesa tienen para el partido obrero la virtualidad de preservar la independencia de los trabajadores y trabajadoras, medir sus propias fuerzas y llevar su posición revolucionaria a la atención públicai. El recuento de fuerzas que hemos podido hacer este 17M quienes luchamos por una Andalucía libre y socialista sigue siendo testimonial, pero, a pesar de los enormes condicionantes para la actividad de quienes luchamos por la Revolución Andaluza y la ausencia casi total de cobertura mediática, destacamos que los apoyos no se reducen sino que crecen unos cuantos cientos expresando la existencia de una pequeña pero firme base social que nos deja un buen sabor de boca.
Además, este 17M las elecciones en nuestro país nos han suministrado una poderosa información sobre la situación de nuestra nación y ha abierto toda una serie de incógnitas que se irán despejando -y que tenemos que despejar- en los próximos meses y años.
Empecemos por las certezas. La alienación y la ideología de la clase dominante sigue siendo hegemónica y en estos tiempos de crisis imperialista se expresa de forma predominante en posiciones ultraderechistas y neofascistas, pero también crece el malestar social vinculado a la opresión nacional de Andalucía, que se expresa en unos crecientes resultados de Adelante Andalucía (AA) y en el sostenimiento de Por Andalucía, así como en una parte de la abstención. En este sentido importa menos que objetivamente las propuestas políticas de Adelante Andalucía no vayan por el camino de la liberación del Pueblo Trabajador Andaluz sino más bien por el de su reacomodo en el marco político-institucional de la España borbónica como versión renovada del antiguo Partido Andalucista, oque Por Andalucía sea un mejunge de distintas sucursales de la izquierda estatalista en Andalucía. En ambos casos se manifiesta ese malestar. Evidencia también como las propuestas localistas reaccionarias (100×100 Unidos y Jaén Merece Más) por su carácter conservador y disgregador andaluz fracasan en su objetivo de llegar al Parlamento.
Sin embargo este 17M nos deja muchísimas incógnitas que habrá que resolver en la próxima legislatura. ¿Cuál es el grado de terror a unas nuevas elecciones en Andalucía de la oligarquía para que la ultraderecha se haya ofrecido desde el primer día a no exigir «puestos» al PP?¿Cómo se puede seguir insistiendo en que la derecha se circunscribe al PP y Vox para justificar un futuro apoyo a la investidura del PSOE, la -ya demostrada- otra derecha en Andalucía? ¿Bajo qué criterios se podría entregar un gobierno de la Junta al mismo partido que practica las listas negras en las empresas públicas que gestiona como Navantia San Fernando? ¿Cuánto miedo infundiría en la burguesía un verdadero movimiento de liberación andaluz en clave obrera y popular para que tertulianos y comentaristas estén dando ya la voz de alarma ante el ascenso electoral del regionalista AA? ¿Hasta dónde se pueden defender los servicios públicos como la sanidad y la educación sin cuestionar el euro (y los mandatos del BCE) y la Unión Europea, tal y como hacen las izquierdas institucionales? ¿Alguna de las izquierdas parlamentarias empujará en las movilizaciones contra las bases militares de ocupación de Rota y Viator o seguirán mirando hacia otro lado, como hasta ahora? ¿Va a seguir siendo el Parlamento ese lugar desde el que se confirme la dominación española sobre Andalucía, o entre las «izquierdas» institucionales habrá algún atisbo de dignidad nacional andaluza? No obstante, todas estas preguntas pueden ser respondidas fácilmente desde quienes nos guiamos por los principios del marxismo y el andalucismo revolucionario de Blas Infante.
En cambio, hay otras preguntas cuya respuesta requiere, de nosotras, una reflexión política y táctica profunda. ¿Va a madurar en un sentido reaccionario o revolucionario la incipiente conciencia nacional andaluza que representa la incorporación de nuevos sectores «andalucistas» (no de un nuevo andalucismo) al ring político? ¿Cómo van a influir la contienda institucional en esa maduración a medida que se evidencie que la vida de las trabajadoras andaluzas es difícilmente mejorable desde esos sillones? ¿Cómo podemos atraer ese “andalucismo” difuso hacia la construcción de una salida revolucionaria en clave de República Andaluza de Trabajadoras, socialista y antiimperialista, frente a la Andalucía estatutaria que defienden todas las fuerzas parlamentarias?
Despejar las incógnitas que este 17M nos ha planteado requiere por nuestra parte de la reflexión y la planificación política. Desde ya, es la obligación de todas organizarnos en una fuerza obrera que defienda estos postulados, que es Nación Andaluza, para despejarlas en clave de liberación social y nacional andaluza.
Por Carlos Ríos.
Granada, 21 de mayo de 2026.
iMarx, C. y Engels, F. (1850) Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas.



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