Andaluzas que escriben sobre Andalucía, el Mediterráneo y el mundo


Diez consideraciones sobre los sucesos de Ceuta. Andalucía en la batalla antiimperialista contra los chovinismos español y marroquí

Quizá para mucha gente este no sea más que otro artículo sobre los sucesos que han tenido lugar recientemente en Ceuta, uno más de los muchos que se están escribiendo, una opinión más en el mar de opiniones que son las redes sociales o los medios de comunicación, y por ese mismo motivo, el presente artículo esté condenado de antemano a no ser leído ni
discutido.

La cuestión es que nos negamos a que no se ponga sobre la mesa tanto una visión andalucista que apuesta por el reconocimiento nacional de Andalucía, desde un punto de vista de clase y antiimperialista, como a dejar pasar por alto determinadas cuestione que o bien están pasando
de puntillas o, directamente, no se están tratando.

Primera. Lo primero que debemos preguntarnos es qué motivó, en última instancia, la entrada de alrededor de más de 60 mil personas desde el lado marroquí a Ceuta. Y es que esta cuestión, si de verdad hacemos un examen de los elementos que tenemos encima de la mesa no está tan clara. Reducir lo ocurrido a bulos difundidos por las mafias es poco creíble, teniendo en cuenta tal movilización de personas o la pasividad de las fuerzas de seguridad marroquíes; todo señala a una operación de inteligencia; en todo caso, y hay constancia de ello, las mafias no dejan de estar conectadas con los aparatos de seguridad o con los servicios
de inteligencia de ambos lados del Estrecho.

Sabemos que la utilización de migrantes y de población local ha sido una práctica habitual por parte del Reino de Marruecos para chantajear al Estado español o incluso a la Unión europea.

Quizá el ejemplo más claro ocurrió en 2021 o muchos años antes con la Marcha Verde que ocupó el Sáhara de 1975 en lo que a población local se refiere. En 2021, la crisis vino precedida de una tensión diplomática entre el Estado español y el marroquí a cuenta de la atención médica recibida por el dirigente del Frente Polisario Brahim Ghali en un hospital de
Logroño. En esa ocasión entraron a Ceuta, debido a la permisividad del lado marroquí, aproximadamente 8 mil inmigrantes irregulares. Aunque la crisis migratoria se resolvió al poco tiempo, la diplomática no lo hizo hasta prácticamente el anuncio del Gobierno español de reconocer el plan de autonomía marroquí para el Sáhara “como la base más seria, creíble y
realista para la resolución del conflicto” entre marzo y abril de 2022. Evidentemente, la trama de espionaje del software israelí Pegasus también vino a jugar un papel de primer orden en el cambio de posición español respecto al Sáhara.

Segunda. Sin embargo, en esta ocasión no tenemos un “casus belli” claro como en el 2021, es más, hasta este momento las relaciones hispano-marroquíes solo se podían considerar como excelentes. Si tenemos en cuenta el precedente de 2021, en esta ocasión no ha habido ni advertencias diplomáticas, ni retirada de embajador a consultas, ni nada que se semeje a un ambiente diplomático especialmente enrarecido. Lo importante para Marruecos, esto es, el reconocimiento del plan de autonomía de 2007, estaba fuera de ser cuestionado por el Estado español.

Tercera. Queda la explicación de que esta crisis ha sido provocada por Marruecos bajo no se sabe si las ordenes, la protección o el auspicio de los Estados Unidos y de la entidad sionista a cuenta de la posición española respecto al genocidio en Gaza y la agresión imperialista a la República Islámica de Irán. Esta explicación aun siendo probable no cuenta con evidencias materiales que la sostengan. Efectivamente, venimos de toda una serie de pronunciamientos de una gran virulencia verbal del presidente Trump, del primer ministro Natanyahu o del ministro Ben Gvir contra el gobierno español, en muchas ocasiones, especialmente por la parte sionista, se ha señalado el apoyo a las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla.

También hemos de tener en cuenta el papel histórico, prácticamente desde su independencia, del Reino de Marruecos a favor del imperialismo norteamericano y del sionismo. Con este movimiento, el imperialismo norteamericano y el sionismo habrían instrumentalizado a Marruecos para castigar al gobierno de Pedro Sánchez por sus posiciones y, de alguna
manera, crear un estado de opinión en el Estado español a favor de sus aliados políticos españoles, es decir, PP y Vox, teniendo además en cuenta que las elecciones generales tendrán lugar a un año escaso.

Lógicamente en cuanto a evidencias que sostengan esta hipótesis poco podemos aportar; más allá de las reacciones públicas de los Estados Unidos, de la entidad sionista o de determinados Estados de la Unión Europea exonerando a Marruecos de todo lo sucedido y culpando al gobierno español y a su política migratoria, lo que de alguna se puede entender como un apoyo más o menos explícito a los planteamientos de PP y Vox, poco más tenemos. Que esta explicación pueda ser probable no significa que sea el motivo de fondo. Evidentemente, si todo lo ocurrido responde a una operación de inteligencia por la cual Marruecos a instancias de los Estados Unidos y la entidad sionista ha instrumentalizado a su población civil y a migrantes para crear una crisis, está claro que ningún actor implicado va a asumir responsabilidades
públicamente.

Por su parte, en un reciente informe del Congreso de los Estados Unidos redactado para la planificación presupuestaria de cara al 2027 se dice textualmente: El comité reafirma su apoyo a Marruecos en la protección de los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos. En este marco, asigna al menos 20 millones de dólares a programas de inversión en seguridad nacional y otros 20 millones al programa de financiación militar extranjera. El comité subraya la histórica alianza entre ambas naciones, consolidada desde 1786 por el Tratado de Paz y Amistad. Asimismo, señala que las ciudades de Ceuta y Melilla, administradas por España, se sitúan en territorio marroquí y son objeto de reivindicaciones históricas por parte de Marruecos.

Por ello, el comité respalda las gestiones del Secretario de Estado para promover el diálogo diplomático entre Marruecos y España sobre el futuro estatus de estas ciudades. Es decir, se sugiere a la Administración una asignación presupuestaria para facilitar un dialogo entre Marruecos y el Estado español sobre Ceuta y Melilla. Que este informe tenga que ver con los recientes acontecimientos en Ceuta es una cuestión a tener en cuenta sin duda, pero en todo caso, y por prudencia, tampoco podemos dar automáticamente por sentado una relación causa efecto.

Por otro lado, no se puede descartar que la reciente mejora de las relaciones bilaterales entre el Estado español y Argelia, haya podido desempeñar, probablemente, un papel importante por dos motivos: uno, por el hecho en sí y por el malestar que haya podido suscitar en el Majzen, y por otro, y volviendo a la hipótesis de la instrumentalización de Marruecos y a su condición del niño mimado del imperialismo y el sionismo, el temor a que la mejora de estas relaciones pudiera derivarse en una merma significativa de las importaciones de gas norteamericano
frente al gas argelino. Recordemos además que estas importaciones se darían –y se vienen dando desde 2022- por el gaseoducto Medgaz que une Hassi RMel con Almería, frente al Magreb-Europa que permanece cerrado desde 2021 y que transita por territorio marroquí desde Argelia hasta Tarifa. Además, esto rompería con el objetivo estratégico estadounidense
de hacerse con el monopolio del suministro de gas natural licuado a Europa. De nuevo, de haber sido así, nos encontraríamos con una operación de inteligencia que a priori sería difícil de demostrar.

Cuarta. Como derivada de lo anterior, conviene no exagerar el posicionamiento internacional del Gobierno de Pedro Sánchez. Para empezar, el propio Gobierno español no ha mencionado a Marruecos en sus declaraciones públicas, incluyendo al propio Pedro Sánchez. En este
sentido, cabe destacar el enfrentamiento abierto entre Defensa y el CNI, por un lado, con el Ministerio del Interior por otro, ya que la titular de Defensa, Margarita Robles sí ha responsabilizado de lo ocurrido a Marruecos y ha sostenido frente a Marlaska que el CNI sí avisó previamente de los movimientos que se estaban dando en territorio marroquí hacia Ceuta.

Por expresarlo gráficamente, el Estado español está en el mismo eje imperialista que los Estados Unidos y la entidad sionista, pero no en las mismas coordenadas, en la actual coyuntura. Frente al unilateralismo del imperialismo norteamericano y de su representante político, Donald Trump, la imposibilidad de volver a la situación anterior de un liderazgo
estadounidense algo más sensible a los planteamientos de sus aliados y teniendo en cuenta todos los perjuicios económicos que la deriva unilateral de Estados Unidos está trayendo, Pedro Sánchez ha optado por un distanciamiento táctico, recuperando las tesis del imperialismo humanitario, tomando cierta distancia respecto a la Unión Europea y erigiéndose como un líder internacional provisto supuestamente de una ética de la que carecen los mandatorios de los Estados Unidos y la entidad sionista. Hay que insistir en lo táctico y circunstancial de la posición española y lo ético, por supuesto, no es más que una pose, ya que
durante la Administración Biden, el gobierno de Pedro Sánchez se situó justamente en las mismas coordenadas que los Estados Unidos, apoyando su guerra proxy en Ucrania contra la Federación rusa.

De ahí que argumentos tales como que se quiera desplazar al Estado español del control del Estrecho, expresado por ejemplo por la conocida analista de Canal Red Irene Zugasti, no terminen de convencer. El Estado español no supone ningún riesgo ni impedimento para el imperialismo norteamericano a la hora de controlar el Estrecho, un control que se ejerce desde muchos puntos –todos ellos bajo control de la OTAN o de aliados como Marruecos-, como por ejemplo la cercana base aeronaval de Rota, Gibraltar, Tánger, Algeciras o Tarifa, siendo Ceuta un punto más.

Quinta. Han muerto casi 150 personas. Ni crisis migratoria, ni crisis geopolítica, ante todo, lo ocurrido en Ceuta es una tragedia humana de la que nadie se quiere hacer responsable; ¿le pasará factura lo ocurrido a la estructura de poder marroquí? Es difícil responder a esta pregunta. Aunque la élite marroquí se esté proyectando internacionalmente como nunca antes, lo cierto es que el Majzen tiene que afrontar muchos y diversos problemas de cara al futuro cercano, con un monarca que no es ejemplo de portar el título de “príncipe de los creyentes” por su vida disoluta, además de que muy posiblemente esté ocultando una grave enfermedad, a lo que hay que sumar intrigas palaciegas más o menos oscuras de las que los servicios secretos y el Ejercito no son ajenos.

Este episodio ha dejado no solo casi 150 muertos, sino también a numerosos jóvenes frustrados y engañados, posible combustible para futuras protestas. La sociedad marroquí es profundamente desigual. El 1% más rico de la población marroquí acapara aproximadamente el 50% de la riqueza total del país, mientras que el 20% más pobre apenas sí retiene el 5,6% de los recursos La tasa de paro se sitúa alrededor del 12%, mientras el paro juvenil supera el 35%, ante este panorama durante las protestas de la llamada Generación Z en otoño de 2025, el 55% de la población joven afirmaba no tener ninguna expectativa de futuro. Los datos empeoran sensiblemente si nos vamos al mundo rural, donde nos encontramos con altas tasas de analfabetismo, especialmente femenino, y en el Norte, el
Rif, un territorio que desde su incorporación a Marruecos en 1956 –o más bien entrega del Estado español a Marruecos-, solo ha conocido la marginación, el desprecio y una represión brutal y despiadada sobre todo durante el reinado de Hassan II; si bien Mohamed VI ha intentado desde el inicio de su reinado superar la brecha con el resto de Marruecos, reconociendo también de forma limitada ciertos derechos lingüísticos y culturales, la cuestión es que la marginación, el subdesarrollo y la discriminación persisten, como así lo puso de manifiesto el Hirak rifeño de 2016, brutalmente reprimido. Recordemos que el líder de las
protestas, Nasser Zefzafi, sigue en prisión cumpliendo una condena de 20 años.

Por supuesto, no podemos dejar de lado el conflicto en el Sáhara, un conflicto que a pesar de su a priori superioridad militar y de contar con el apoyo del imperialismo y el sionismo, el Reino de Marruecos no ha podido cerrar ni por las armas ni por la diplomacia.

Sexta. Los discursos del nacionalismo español y del nacionalismo expansionista marroquí van siempre en paralelo y son necesarios para disciplinar a las poblaciones de ambos lados del Estrecho, la andaluza y la rifeña concretamente. Para el nacionalista español, el peligro siempre va a venir del Sur, de donde supuestamente vinieron en el 711 Tariq y Musa. El
nacionalista español se ve como freno a la barbarie, como la primera defensa de la Europa blanca, cristiana y civilizada; por eso, en su momento fue necesario el protectorado sobre Marruecos. Por supuesto, también hay versiones progresistas, ilustradas o izquierdistas de esta suprema misión española y de la “superioridad” de su “democracia” frente al autoritarismo marroquí.

Del lado marroquí, se incide en el victimismo, en una España que desea un Marruecos dividido y débil. El victimismo chovinista marroquí se hace ya insoportable frente a una Argelia dibujada siempre con trazos hostiles, o como se suele denominar en la prensa marroquí afín al Majzen: “el régimen militar de Argelia”. La única solución es una vuelta al pasado, al Imperio Almohade, a la grandeza de Fez y Marrakech. Recuperar lo que supuestamente un día fue «nuestro», en base al ideario expansionista del Istiqlal: el Sáhara, gran parte de Argelia, toda Mauritania, el Norte de Malí y quién sabe si las Canarias.

Los chovinismos español y marroquí se necesitan mutuamente, porque sin ellos, las respectivas élites capitalistas de un lado al otro del Estrecho no se podrían sostener. Los pueblos y los trabajadores del Rif y de Andalucía tenemos el poder de romper con estas dinámicas nacionalistas y chovinistas que lo único que hacen es utilizarnos como carne de
cañón.

Séptima. La Ceuta y la Melilla que hoy conocemos son consecuencia de la expansión territorial de la corona castellano-aragonesa y portuguesa tras la caída de al Andalus y del deseo de dominio del Estrecho de Gibraltar, un paso estratégico histórico. El nacionalismo español se encierra en el argumento de que Marruecos no existía cuando la corona castellano-aragonesa tomó posesión de ambas plazas, sin embargo, eso no significa que no formaran parte de ninguna entidad política, de todas, formas, hasta prácticamente 1860, tanto Ceuta como Melilla eran simples presidios con una población y un territorio muy reducidos. Fue la guerra la guerra hispano-marroquí de 1860 y el consiguiente Tratado de Wad Ras lo que permitió tanto a Ceuta como a Melilla ampliar considerablemente sus territorios y desarrollarse como ciudades. En 1860 sí existía ya una entidad política marroquí: el Sultanato de Marruecos.

Por no alargar mucho esta cuestión, pero la españolidad de Ceuta y de Melilla no siempre ha sido un tabú; en las propias élites españolas no han faltado insinuaciones sobre la conveniencia de deshacerse de ellas, o incluso, como fue el caso de Primo de Rivera, de hacer un intercambio con los británicos, esto es, intercambiar Gibraltar por Ceuta.

Octava. Llama la atención la escasa importancia que determinados sectores de la izquierda y el andalucismo han dado a los acontecimientos de Ceuta. Que un hecho de estas características y que afecta directamente a Andalucía suscite tan poco interés en determinados espacios andalucistas y de izquierda resulta inquietante por lo menos. Comprobamos como no existe ni un análisis ni una posición respecto al papel de Andalucía en la actual coyuntura mundial, ni mucho menos en la división internacional de la fase imperialista del capitalismo contemporáneo. Sin ese análisis y sin una posición consiguiente muy difícilmente se podrá articular una propuesta política que realmente persiga la emancipación nacional andaluza y la construcción de un poder político soberano a favor de la clase obrera y los sectores populares andaluces. Los problemas cotidianos de los trabajadores y del conjunto del pueblo andaluz solo pueden tener solución si existe un horizonte más amplio de transformación.

La militarización de nuestro territorio o la importancia geopolítica de estar situados entre el Atlántico y el Mediterráneo, en un momento de reconfiguración de las relaciones de poder, debería preocupar, y mucho, al andalucismo de izquierdas.

También llama la atención la escasa por no decir nula relación de las organizaciones andaluzas con las del estado marroquí, más allá de la solidaridad con la lucha saharaui.

Novena. A raíz de los acontecimientos de Ceuta, se ha comprobado como desde cuentas pro marroquíes en redes sociales se ha hecho pasar nuestro legado andalusí como “arte marroquí en España” en un aberrante acto de apropiación cultural. Como se suele decir, si no habitamos nuestra Historia, otros lo harán por nosotros. El nacionalismo español se ha construido históricamente contra al Andalus, y eso incluye a sus tendencias más progresistas o de izquierdas. Sigue habiendo un arduo trabajo desde andalucismo de izquierdas por hacer que, de una vez, los andaluces y andaluzas habiten con naturalidad y sin complejos su Historia.

Décima. Haya lo que haya detrás de los sucesos de Ceuta, está claro que han sido aprovechados por el fascismo para su organización movilización social. El fascismo español siempre ha considerado al pueblo andaluz como carne de cañón, mano de obra barata o población sobrante disponible para el sacrificio. Al respecto, no nos vale únicamente estar
apelando al voto y a éxitos electorales que, por la propia naturaleza del capitalismo, siempre serán efímeros. El voto y la participación en las instituciones del régimen postfranquista español solo valdrán tanto en cuanto ayuden a organizar la lucha del pueblo trabajador andaluz, tajo a tajo, barrio a barrio, pueblo a pueblo.

De cara al futuro, el andalucismo de izquierdas debe estar prevenido para más sucesos de este tipo en el llamado flanco Sur de la OTAN.

Por Antonio J. Torres.



Deja un comentario

Entradas recientes

TEMÁTICAS

8M 23J 150 años declaración independencia abstención abstención andaluza Almería Al Ándalus andalucismo Andalucía antifascismo antiimperialismo Blas Infante capitalismo colonialismo Constitución Andaluza dependencia elecciones elecciones europeas españolismo estado español Estados Unidos fascismo feminismo guerra imperialista historia Iglesia independencia Irán juventud laicismo lucha de clases medios de comunicación Mediterráneo mujeres mujeres andaluzas neofascismo OTAN Palestina racismo República Andaluza resistencia Revolución soberanía socialismo Venezuela

SUSCRÍBETE